¿Debería proscribirse a los partidos extremistas?

PRINCETON – Las medidas severas tomadas por el gobierno de Grecia contra el partido de extrema derecha griego Amanecer Dorado han reanimado un interrogante perturbador que parecía haber desaparecido con el fin de la Guerra Fría: ¿existe un lugar dentro de las democracias liberales para los partidos aparentemente antidemocráticos?

Sin duda, las democracias liberales se han sentido amenazadas desde la caída del comunismo en 1989 -pero la amenaza principalmente provino de terroristas extranjeros, que normalmente no forman partidos políticos ni ocupan bancas en los parlamentos de estos países-. Entonces, ¿los partidos extremistas que intentan competir dentro del marco democrático deberían ser proscriptos o una restricción de estas características a la libertad de expresión y de asociación minaría en sí misma este marco democrático?

Por sobre todas las cosas, es crucial que estas decisiones les sean encomendadas a instituciones no partidarias como los tribunales internacionales, no a otros partidos políticos, cuyos líderes siempre se sentirán tentados a proscribir a sus opositores. Desafortunadamente, las medidas tomadas contra Amanecer Dorado se identifican esencialmente con los intereses del gobierno, en lugar de ser percibidas como el resultado de un criterio cuidadoso e independiente.

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