El dólar pisa una mancha resbaladiza de petróleo

CAMBRIDGE – La rápida suba del precio del petróleo y la marcada depreciación del dólar son dos de los acontecimientos más sobresalientes del pasado año. El precio del petróleo aumentó el 85% en los últimos 12 meses, de 65 a 120 dólares el barril. Durante el mismo período, el dólar cayó el 15% en relación al euro y el 12% frente al yen. Para muchos observadores, la combinación de la caída del dólar y el aumento de los precios del petróleo parece ser más que una coincidencia.

Ahora bien, ¿cuál es la relación entre ambos? ¿El precio del petróleo habría aumentado menos si el petróleo estuviera cotizado en euros en lugar de dólares? ¿La caída del dólar causó el aumento del precio del petróleo? ¿Y cómo afectó la suba del precio del petróleo el movimiento del dólar?

Como el mercado petrolero es global, siendo su precio en diferentes lugares prácticamente idéntico, el precio refleja tanto la demanda mundial total de petróleo como la oferta total de todos los países productores de petróleo. La principal demanda de petróleo es como combustible para transporte, a la vez que se utilizan cantidades menores para calefacción, energía y como insumos para industrias petroquímicas como la del plástico. Por ende, la creciente demanda de petróleo de parte de todos los países, pero especialmente de aquellos pertenecientes a mercados emergentes de rápido crecimiento como China y la India, ha sido y seguirá siendo una fuerza importante que empuje el precio global hacia arriba.

El razonamiento detrás del interrogante de si el petróleo costaría menos si estuviera cotizado en euros parece ser que, como el dólar ha caído en relación al euro, esto habría contenido la suba del precio del petróleo. En realidad, la moneda en la que esté cotizado el petróleo no tendría ningún efecto importante o sostenido en el precio del petróleo cuando se la traduce a dólares, euros, yenes o cualquier otra moneda.

He aquí la razón. El mercado hoy está en equilibrio con el precio del petróleo a 120 dólares. Esto se traduce en 75 euros al tipo de cambio actual de aproximadamente 1,60 dólar por euro. Si se acordara que el petróleo, en cambio, estuviera cotizado en euros, el precio de equilibrio de mercado seguiría siendo 75 euros y, por lo tanto, 120 dólares. Cualquier precio más bajo en euros causaría una excesiva demanda global de petróleo, mientras que un precio por sobre 75 euros no crearía suficiente demanda como para absorber todo el petróleo que los productores querrían vender a ese precio.

Por supuesto, el índice de incremento del precio del petróleo en euros durante el pasado año fue inferior que el índice de incremento en dólares. El precio en euros del petróleo en mayo de 2007 era de 48 euros, o 56% por debajo de su precio actual. Pero eso también sería válido si el petróleo hubiera estado cotizado en euros.

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La coincidencia de la caída del dólar y el aumento del precio del petróleo sugiere a los ojos de muchos observadores que la caída del dólar causó la suba en el precio del petróleo. Eso es sólo válido siempre que pensemos en el precio del petróleo en dólares, ya que el dólar ha caído en relación a otras monedas importantes. Pero si el tipo de cambio del dólar-euro se hubiera mantenido en el mismo nivel que estaba en mayo pasado, el precio del petróleo en dólares habría aumentado menos.

El punto clave aquí es que el precio del petróleo en euros habría sido el mismo que hoy. Y el precio del petróleo en dólares habría subido 56%. El único efecto de la caída del dólar es que cambia el precio en dólares en relación con el precio en euros y otras monedas.

Sin embargo, lo que sí hace el elevado y creciente precio del petróleo es contribuir a la caída del dólar, porque el creciente costo de las importaciones de petróleo amplía el déficit comercial de Estados Unidos. En 2007, Estados Unidos gastó 331.000 millones de dólares en importaciones de petróleo -el 47% del déficit comercial de Estados Unidos, de 708.000 millones de dólares-. Si el precio del petróleo se hubiera mantenido a 65 dólares el barril, el costo del mismo volumen de importaciones habría sido sólo 179.000 millones de dólares, y el déficit comercial habría sido un 20% inferior.

El dólar está cayendo porque sólo un dólar más competitivo puede reducir el déficit comercial de Estados Unidos y llevarlo a un nivel sostenible. En consecuencia, mientras la creciente demanda global empuje los precios del petróleo hacia arriba en los años venideros, se volverá más difícil achicar el déficit comercial de Estados Unidos, lo que provocaría una depreciación más rápida del dólar.

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