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“Estados Unidos primero”: y conflicto mundial después

NUEVA YORK – La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos no sólo es muestra del creciente rechazo populista a la globalización. También puede implicar el fin de la Pax Americana: el orden internacional de libre comercio y seguridad compartida que Estados Unidos y sus aliados construyeron después de la Segunda Guerra Mundial.

Ese orden liderado por Estados Unidos hizo posibles 70 años de prosperidad, sobre la base de regímenes promercado de liberalización del comercio, aumento de la movilidad del capital y políticas de bienestar social adecuadas, y con el respaldo de las garantías de seguridad provistas por Estados Unidos en Europa, Medio Oriente y Asia, a través de la OTAN y otras alianzas.

Pero es posible que Trump implemente políticas populistas, antiglobalizadoras y proteccionistas que obstaculicen el comercio internacional y restrinjan el movimiento de la mano de obra y el capital. Y respecto de las garantías de seguridad, ya las puso en duda, al insinuar que obligará a sus aliados a pagar más por los gastos de su defensa. Si Trump cree realmente en aquello de poner a “Estados Unidos primero”, su gobierno cambiará la estrategia geopolítica de Estados Unidos por una de aislacionismo, unilateralismo y búsqueda exclusiva de los intereses nacionales dentro de sus fronteras.

Cuando Estados Unidos aplicó políticas similares en los años veinte y treinta, ayudó a sembrar las semillas de la Segunda Guerra Mundial. El proteccionismo (a partir del arancel Smoot-Hawley, que afectó a miles de bienes importados) generó represalias en la forma de guerras comerciales y de divisas, que empeoraron la Gran Depresión. Peor aún, el aislacionismo estadounidense (basado en la falsa creencia de que los dos océanos que rodean a Estados Unidos lo mantendrían a salvo) permitió a la Alemania nazi y al Japón imperial lanzar una guerra agresiva y amenazar a todo el mundo. El ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941 obligó finalmente a los Estados Unidos a ver la realidad.