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Las convicciones pueden salvar vidas

GINEBRA – La penosa situación de las más de 200 colegialas secuestradas en el norte de Nigeria es un cruel recordatorio del grado de vulnerabilidad de los niños (particularmente, las niñas) en África. Pero también es preciso señalar que este incidente no representa fielmente la realidad del África moderna, y que los líderes africanos han asumido un fuerte compromiso con la protección de los niños de sus países. Para que puedan ofrecerles la misma clase de protección que gozan los niños en los países ricos se necesitan dos ingredientes clave: colaboración y convicción.

Esto es porque, sin negar lo insidiosa que es la amenaza del terrorismo, hoy el mayor peligro al que están expuestos los niños africanos son las enfermedades, muchas de ellas evitables con un calendario de vacunaciones. De hecho, en momentos en que el mundo debate el mejor modo de recuperar a las niñas secuestradas, asistimos también a la reaparición de otra amenaza: hace dos semanas, la Organización Mundial de la Salud declaró la emergencia sanitaria internacional por el rebrote de la poliomielitis; hay varios países africanos que plantean un riesgo permanente de ser exportadores de la enfermedad.

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Felizmente, hay formas inmediatas y tangibles de vencer a la polio y a una variedad de enfermedades para las que existen vacunas y que en la actualidad se cobran muchas vidas inocentes en África y otros lugares. Y los líderes africanos son conscientes de que el mejor modo de proteger a sus niños en forma duradera y sostenible es por medio de un calendario de vacunación. A principios de este mes, reunidos en Abuya (capital de Nigeria), firmaron la declaración Immunize Africa 2020, por la que se comprometen a invertir en la provisión de un futuro saludable y sostenible para todos los niños de sus países.

Declaraciones como esta son importantes porque solo con el poder de nuestras convicciones podemos producir cambios positivos. Desde 2001, hubo en África no menos de 140 lanzamientos de nuevas vacunas, lo que fue posible gracias al liderazgo local y al apoyo de la organización a la que represento, la Alianza GAVI, y sus socios: UNICEF, la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates. Gracias a este tipo de trabajo, la cobertura de vacunación en África aumentó drásticamente, desde el 10% en 1980 al 72% en 2012.

Y ahora, los más de 50 países de África se han comprometido a destinar más de 700 millones de dólares entre 2016 y 2020, a través de GAVI y sus socios, para financiar programas de vacunación infantil. Esto convertirá a África en el cuarto mayor aportante a la Alianza GAVI, solo superada por el Reino Unido, la Fundación Bill y Melinda Gates, y Noruega. Compromisos como este son señal de un cambio de paradigma, de un modelo de ayuda al desarrollo basado en la beneficencia a otro basado en la colaboración.

Ahora bien, como los países africanos ya dedican miles de millones de dólares a la prestación de servicios sanitarios, y en el continente hay muchas otras necesidades que atender, puede ser que la conveniencia de invertir en vacunas no sea obvia para todos.

Noruega se encontraba en una situación similar en 2003, cuando en mi carácter de ministro de salud y asuntos sociales, dirigí la campaña para la prohibición de fumar en público. La oposición suscitada en aquel momento fue intensa, incluso se me comparó con los peores dictadores del mundo. Pero yo sabía que era un cambio que salvaría muchas vidas en los años venideros, y estaba convencido de que si no actuaba, no estaría haciendo bien mi trabajo. Y no estuve solo: mis homólogos irlandeses compartieron mi postura.

Cuando los beneficios para las personas (y para la sociedad) se hicieron evidentes, más de un centenar de otros países imitaron el ejemplo de Noruega e Irlanda, y hoy la cantidad de fumadores en Noruega se redujo a la mitad, mientras que nueve de cada diez personas apoyan la prohibición. Hay soluciones que en retrospectiva parecen obvias, pero que en un primer momento solo el poder de la convicción puede hacer visibles.

Esto mismo se aplica a la vacunación en África y en los países pobres de todo el mundo. Los líderes locales ya han visto los beneficios de la vacunación y saben que traerá más beneficios en los años venideros. De hecho, desde su lanzamiento en 2000, GAVI colaboró con la vacunación de otros 440 millones de personas y ayudó a salvar seis millones de vidas.

Esta semana, los socios y donantes de la Alianza GAVI se reunirán en Bruselas para planificar las necesidades financieras de GAVI durante los próximos cinco años; tenemos ante nosotros una oportunidad clara de hacer mucho más. Con la ayuda de GAVI, de aquí a 2020 podemos duplicar la cantidad de niños vacunados (hasta llegar a mil millones) y salvar más de cinco millones de vidas.

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Los líderes africanos ya demostraron su determinación; pero también se necesita el compromiso y la convicción de los líderes de los países donantes, ahora que muchos de estos países siguen luchando para consolidar una frágil recuperación económica. Proteger a los niños más vulnerables del mundo solo será posible con la colaboración de todos.

Traducción: Esteban Flamini