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Los héroes de la polio

SEATTLE – Los avances del mundo en la lucha contra la polio podrían ser uno de los secretos mejor guardados en materia de salud mundial. De hecho, mis héroes de 2015 son los hombres y las mujeres que han estado en la primera línea de la lucha contra esa enfermedad.

Desde 1988, el número de casos anuales de polio en todo el mundo se ha reducido más de un 99,9 por ciento. La enfermedad solía dejar paralizados a unos 350.000 niños todos los años; en 2015, es probable que el número de casos sea inferior a 100.

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Además, el año 2015 señaló un importante hito para nuestra misión de hacer desaparecer ese flagelo debilitante: por primera vez en la Historia, en este año no ha habido ningún caso de polio natural en África.

Sin embargo, con frecuencia me sorprende enterarme de cuántas son las personas que no están enteradas de este avance impresionante.

El mérito corresponde a una coalición internacional de personas visionarias: los dirigentes que asignan la máxima prioridad a la erradicación de la polio en sus países y los financiadores de la labor de lucha contra la enfermedad. Por ejemplo, el apoyo de los Emiratos Árabes Unidos ha sido indispensable para vacunar a los niños del Pakistán, el único país, junto con el Afganistán, que nunca ha estado liberado de la polio.

Pero los asombrosos avances que hemos visto a lo largo de los tres últimos decenios no habrían sido posibles sin los voluntarios y los agentes de salud de primera línea que salen –a veces con peligro para su propia vida– a velar por que todos los niños queden protegidos. Ya sea cruzando inundaciones, subiendo por montañas traicioneras o trabajando en algunas de las zonas más conflictivas del mundo, esas personas admirables han conseguido que hoy 13 millones de niños estén vivos.

Ésa es la razón por la que me siento orgulloso de que la Fundación Gates haya creado  una asociación con los EAU para honrar a esas personas valerosas con los premios Héroes de la Erradicación de la Polio. La ceremonia de entrega, junto con Su Alteza Real el Jeque Mohammed ben Zayed Al Nahyan, Príncipe Heredero de Abu Dhabi, fue uno de los actos más estimulantes en un viaje reciente que hice a Oriente Medio.

Fue estupendo reunirse con los galardonados y celebrar su extraordinaria labor. Uno de ellos es Freeda, una agente de salud de Baluchistán (Pakistán), que ha apoyado el programa de erradicación de la polio durante más de quince años por zonas con frecuencia peligrosas de esa provincia. El año pasado, Freeda resultó herida y un familiar suyo muerto en un ataque durante una campaña de vacunación, pero su compromiso como contribuyente a la vacunación de niños nunca flaqueó.

Atta Ullah es un dirigente comunitario y activista en Khyber Pakhtunkhwa, del Pakistán, que moviliza el apoyo de los dirigentes locales y los agentes de salud en pro de las actividades de erradicación. También trabaja para revelar las falacias y contrarrestar los rumores sobre las vacunas de la polio.

Yo ya conocía al tercer galardonado, Misbahu Lawan Didi, hace unos años en Nigeria. Fue estupendo volver a verlo y, además, reconocido por su labor. Lawan Didi, superviviente de la polio él mismo, fundó el juego Para-soccer, programa innovador centrado en el objetivo de infundir autosuficiencia y autoconfianza a 3.000 parapléjicos.

Además, debo citar a Constant Dedo, asesor en materia de polio de la Organización Mundial de la Salud en Nigeria, que ha trabajado durante casi un decenio en el Sudan del Sur, el Pakistán, Nigeria y el Afganistán. La de Constant es una historia de auténtica entrega a la erradicación  de la polio. Cuando estaba destinado en el Pakistán, Constant fue herido por disparos y tuvo que ser sometido a una delicada intervención quirúrgica, pero sigue con su labor.

Por último, honramos a Bibi Malika, quien es no sólo una importante promotora de la erradicación de la polio, sino también una dirigente comunitaria y guía imprescindible de sabiduría médica en comunidades de difícil acceso en Helmand (Afganistán). Ha sido un ejemplo estimulante para otras mujeres de su región.

Todas esas personas extraordinarias tienen mi admiración y mi gratitud. Gracias a esa labor –y a las contribuciones de centenares de miles de personas como ellas–, ya estamos  muy cerca de lograr la erradicación de la polio. Ahora debemos rematar esa misión.

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Me siento optimista sobre la posibilidad de que lo consigamos pronto, gracias a la diligencia de quienes luchan contra esa enfermad y la generosidad de países, como los EAU, que hacen posible su labor y en ese día, en el que nos reuniremos para celebrar el fin de la polio, el mundo se enterará de que sólo fue posible gracias a esos héroes.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.