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Capacitación para alcanzar la igualdad de género

MASCATE – Durante siglos, las mujeres de todo el mundo se han esforzado por lograr los derechos más elementales. La lucha por la igualdad ha sido un camino cuesta arriba – uno que está lejos de terminar. Esto es ciertamente el caso en el Medio Oriente, donde los desafíos que las mujeres enfrentan están arraigados, típicamente, en las normas sociales, los sistemas culturales y la doctrina religiosa, y pueden ser consagrados en ley.

En algunos países de Medio Oriente, las mujeres no pueden viajar, trabajar o registrarse para votar sin el permiso de un hombre de su familia. Incluso si no está explícitamente prohibido, unirse a la fuerza de trabajo suele ser algo muy difícil de lograr para las mujeres, sobre todo debido a la resistencia generalizada entre los hombres que dominan estas sociedades. Cualquier mujer que ha tratado de solicitar un trabajo sabe cuán vehemente puede ser la oposición.

El resultado de estas normas y estructuras es que las mujeres en el Medio Oriente son, a menudo, objeto de discriminación, aislamiento y frustración. No pueden participar libremente en sus sociedades ni contribuir al desarrollo económico de sus países.

No obstante, el mundo está cambiando rápidamente. En un momento de interconexión cada vez más profunda, las personas están más conscientes que nunca de lo que es posible y más motivadas que nunca a buscar reformas – ya sean educativas, económicas o políticas – que mejoren sus vidas. Por lo tanto, ¿cuáles son las reformas necesarias para avanzar en la igualdad de género?

Un área central de enfoque debe ser la educación. Primero y ante todo, las escuelas dan a las niñas el conocimiento que necesitan para cumplir su potencial en el futuro; sin embargo, también es vital inculcar en las niñas y los niños una comprensión de la necesidad de la igualdad social y económica, con el propósito de reflejar la fundamental igualdad de oportunidades que todos merecen.

Promover la igualdad de género también requiere cambios en las políticas y regulaciones. Más allá de garantizar la igualdad de derechos bajo la ley, los países deben trabajar para aumentar la representación de las mujeres en ámbitos político y gubernamentales. Las mujeres necesitan saber que pueden alcanzar posiciones de auténtica autoridad, incluso en los ámbitos de los que históricamente fueron excluidas – y ellas necesitan que se las aliente para llegar allí.

Lo mismo ocurre con la economía. Las mujeres necesitan oportunidades y apoyo para desarrollar y dirigir sus propios negocios, para innovar y convertirse en personas financieramente independientes. Esto beneficiaría no sólo a las mujeres, sino también a sus familias, comunidades y  a la economía en general. Incluso las mujeres que no poseen o dirigen negocios tendrían mucho que ofrecer, si se les da la oportunidad de ingresar a la fuerza de trabajo y ganar su propio sustento.

Para lograr este fin, la capacitación es crucial. Las mujeres necesitan tener acceso a orientación, talleres y programas de capacitación a más largo plazo que las preparen para participar en el mercado laboral, y que, simultáneamente, garanticen que conozcan – y puedan defender – sus derechos.

Una iniciativa importante que podría proporcionar un modelo útil para tales esfuerzos es el Programa para el Desarrollo de la Mujer “Springboard”, desarrollado por el British Council. El programa tiene como objetivo de dar a las mujeres la confianza y las capacidades que necesitan para forjar una vida mejor para ellas mismas, tanto profesional como personalmente, para ampliar su papel e influencia en la vida pública; y, para ayudar a apuntalar sociedades abiertas, estables e inclusivas a lo largo del Medio Oriente y el Norte de África.

La clave del éxito del programa es su enfoque en el empoderamiento de las mujeres para que alcancen su potencial. El programa ayuda a las participantes a explorar y desarrollar sus habilidades y posteriormente, las apoya para que apliquen dichas habilidades en entornos prácticos, como ser la adquisición de fondos para iniciar o expandir sus propios negocios. También prepara a las mujeres para enfrentar y superar los obstáculos que inevitablemente enfrentarán a medida que ganan independencia e influencia.

Al ser llevado a cabo por una red de entrenadores con licencia, el Programa para el Desarrollo de la Mujer “Springboard” ya ha sido utilizado por más de 230,000 mujeres en más de 40 países. En tan sólo cuatro años, el programa ha capacitado a más de 700 mujeres en mi país, Omán, a través del Ministerio de Educación. Y, muchas más mujeres piden, a viva voz, participar.

Lograr la igualdad de género en el Medio Oriente será un proceso largo, que requerirá reformas fundamentales, tanto educativas, sociales como económicas. Sin embargo, brindar a las mujeres la capacitación adecuada, en este momento, puede poner en marcha el proceso, permitiendo que la mitad de la población, finalmente, alcance su potencial – para beneficio de todos.

Traducción del inglés por Rocío L. Barrientos.