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Las sanciones económicas, un riesgo para el dólar

CAMBRIDGE – ¿Qué respuesta puede dar Estados Unidos a ciberataques de potencias extranjeras o sus intermediarios? El presidente Barack Obama enfrentó esta cuestión tras los informes de intrusiones de hackers rusos durante el reciente ciclo electoral estadounidense. Pero no es sólo Rusia u Obama. El presidente electo Donald Trump enfrentará el mismo problema, y tampoco tendrá opciones muy buenas.

La denuncia pública de los transgresores es bastante ineficaz, porque los hackers rara vez sienten vergüenza. Tampoco es probable que las acusaciones penales (una medida que se tomó en su momento contra hackers chinos) lleven a alguno a juicio. El vicepresidente de los Estados Unidos, Joseph Biden, propuso contraatacar las redes informáticas rusas, pero eso podría iniciar una escalada y cedería la ventaja moral a la otra parte.

Un modo aparentemente simple y gratuito de expresar repudio a los ciberataques extranjeros es aplicar sanciones económicas, lo que en el caso de Rusia podría hacerse reforzando las que ya hay en vigor contra sus mayores bancos y colaboradores cercanos del presidente Vladimir Putin. Pero muy a menudo, apelar a este recurso conlleva un riesgo de consecuencias de amplio alcance, que a la larga pueden menoscabar el papel de Estados Unidos en la economía global.

Dos tercios del total de reservas internacionales están expresados en dólares, y esta moneda participa en el 88% de las transacciones cambiarias en todo el mundo. De modo que la capacidad de impedir a delincuentes o bancos transgresores hacer transacciones con dólares estadounidenses es el instrumento punitorio más poderoso con que cuenta Estados Unidos. Pero cada vez que Washington aplica unilateralmente sanciones contra otro país, se arriesga a debilitar la posición del dólar como principal moneda de reserva del mundo (lo que a su vez puede restar eficacia a futuras sanciones).