Donald Trump with senators Jim Watson/Getty Images

Los cómplices voluntarios de Trump

NUEVA YORK – El 20 de febrero de 1933 tuvo lugar una reunión secreta en la residencia palaciega de Hermann Göring en Berlín. Más de 20 de los principales industriales de Alemania, entre ellos Gustav Krupp, Friedrich Flick y Fritz von Opel, escucharon un discurso de Hitler, quien les prometió que sus activos estarían a salvo en su gobierno. De manera que aceptaron respaldar al Partido Nazi con más de dos millones de Reichsmarks, una suma gigantesca que prácticamente alcanzó para pagar la inminente campaña electoral.

Pocos de estos hombres, o tal vez ninguno de ellos, eran Nazis convencidos. Eran miembros del Herrenklub alemán (Club de Caballeros), que era muy conservador pero no nacionalsocialista. Sin embargo, guiados por un interés personal limitado, se convirtieron en facilitadores de Hitler.

En esta condición, fueron cómplices de un régimen criminal responsable de asesinatos en masa y, finalmente, de la destrucción de su país. Sus propias empresas se beneficiaron enormemente con el trabajo esclavo. Thomas Mann describió al Herrenklub como un "pionero de la miseria". Esto no impidió que Flick y otros gozaran de carreras florecientes después de la guerra, luego de ligeras sentencias a prisión.

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