Antimicrobial resistance Benoit Doppagne/Getty Images

Un momento Volvo para la resistencia a los fármacos antimicrobianos

LONDRES – La semana pasada, Volvo hizo público un anuncio alentador: dejará de  producir automóviles a gasolina o diésel después de 2019. Puede que sus ejecutivos estén previendo que los vehículos tradicionales serán menos rentables en el futuro. Pero más allá de sus motivos, su decisión ha alcanzado amplias repercusiones. En 24 horas, el presidente francés Emmanuel Macron anunció que para 2040 Francia prohibirá la venta de automóviles a gasolina y diésel.

La decisión de Volvo confirma que las cosas están cambiando en la industria automotriz y a la vez envía un mensaje positivo en la lucha contra el cambio climático. Y demuestra algo más importante aún: que las personas y las organizaciones siguen siendo capaces de adoptar medidas importantes y audaces para resolver los grandes desafíos.

La lucha contra la resistencia a los antimicrobianos (RAM), uno de los numerosos problemas globales actuales, necesita con urgencia un compromiso similar. Para sus defensores, fue un gran triunfo su inclusión en la agenda del G20 del año pasado, en la cumbre del grupo en Hangzhou, China. Pero la declaración sobre la RAM que hicieron los líderes del G20 no fue tan audaz como pudo haber sido, puesto que no quisieron dejar el listón tan alto. Suponían que Alemania, entusiasta campeona en la lucha contra la RAM, presidiría el G20 este año: era esperable que presentara propuestas audaces.

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