Benjamin Cremel/AFP/Getty Images

Reinventando al pueblo francés

PARÍS – "Todo se ha consumado…" En los años en que escuchaba música sin parar, el pasaje marcado por esas palabras era para mí uno de los más enigmáticos de La pasión según San Juan de Bach.

En un soprano lastimero acompañado por el lamento de un cello, persistiendo entre canción y silencio, me vino a la cabeza el recuerdo el lunes por la mañana, el día después de la segunda ronda de la elección parlamentaria de Francia. El hecho que se ha consumado, por supuesto, es el plan del presidente Emmanuel Macron de obtener una mayoría en la Asamblea Nacional.

Sin embargo, nos guste o no, el hecho no se limita a eso. Otro logro fue la tasa de abstención sin precedentes: el 57% de los votantes franceses desdeñaron el raro y precioso privilegio de votar, un privilegio inventado hace varios siglos por hombres que creían en la deliberación, la razón y el iluminismo.

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