2

Cerrar el grifo de los dividendos

NUEVA YORK – Los elevados costes de los bancos por litigios y reestructuraciones han desembocado en importantes pérdidas en sus balances y un pésimo desempeño en las bolsas de valores. Mientras el sector y los reguladores europeos reflexionan sobre esta sombría situación y buscan soluciones, debieran considerar la distribución de los ingresos bancarios — incluidas las bonificaciones a los empleados y los dividendos de los accionistas— como parte del problema.

La distribución de los ingresos es una de las principales causas del déficit de capital de los bancos europeos. Para entender sus orígenes, debemos retrotraernos a octubre de 2014 cuando la Autoridad Bancaria Europea (ABE) comenzó a realizar pruebas de resistencia a los balances de los 123 mayores bancos de la zona del euro y encontró un déficit de capital de 25 000 millones de EUR (28 000 millones de USD) en su conjunto.

Chicago Pollution

Climate Change in the Trumpocene Age

Bo Lidegaard argues that the US president-elect’s ability to derail global progress toward a green economy is more limited than many believe.

En ese momento, la ABE exigió a los bancos que diseñaran planes para solucionar sus respectivos déficits en un plazo de 6 a 9 meses. Algunos bancos actuaron y obtuvieron fondos para aumentar su capital a través de emisiones de acciones con derechos de preferencia, a veces con ayuda sustancial de los gobiernos. Pero la mayoría de los bancos aplacó a los reguladores simplemente liberándose de sus activos más riesgosos para mejorar sus índices de capital.

Huelga decir que esos esfuerzos fueron ineficaces y que los precios de las acciones de los bancos europeos cayeron en promedio el 50 % desde la evaluación inicial en 2014. La culpa es en parte de los bancos que no superaron la prueba de resistencia y no tomaron en serio sus resultados, pero también es de los reguladores que no los presionaron lo suficiente como para que mejorasen sus balances (y cuyas pruebas de resistencia tal vez no fueron lo suficientemente exigentes como para detectar la fragilidad financiera).

La ABE llevó a cabo otra serie de pruebas de resistencia e informó los resultados a fines de julio. Esta última ronda evaluó a 51 bancos y, a diferencia de las pruebas anteriores, no estaba diseñada para identificar déficits de capital sino para proporcionar "un marco analítico común para comparar y evaluar sistemáticamente la resiliencia de los grandes bancos de la UE frente a sucesos económicos adversos".

Los reguladores ahora suponen que el sector bancario europeo es capaz de recuperarse de shocks adversos. El mismo día del anuncio de la ABE, el banco con peor desempeño —la Banca Monte dei Paschi di Siena, de Italia— anunció que había obtenido 5000 millones de EUR (5600 millones de USD) en nuevos fondos para cubrir sus requisitos de capital de 5600 millones de EUR.

De todas formas, la reacción del mercado ante el anuncio fue negativa (el índice EuroStoxx Banks cayó el 7,5 % en dos días), muy probablemente porque la BAE no incluyó estimaciones específicas de los déficits de capital de los bancos ni esbozó un plan de recapitalización.

En un nuevo estudio que investiga la reacción de este mercado considerando los requisitos de capital estadounidenses, estimamos que el déficit de capital para el total de los 51 bancos que participaron es de 123 000 millones de EUR. A pesar de este gran déficit de capital, 28 de los 34 bancos en la lista publicada de las pruebas de resistencia pagaron aproximadamente 40 000 millones de EUR en dividendos por 2015, lo que significa que distribuyeron, en promedio, más del 60 % de sus ganancias a los accionistas.

Los pagos de dividendos realizados por los bancos con capitalización insuficiente representan una sustancial transferencia de riqueza de los tenedores de bonos subordinados a los accionistas, ya que son los bonistas quienes sufrirán las pérdidas en una crisis. Además se trata de una posible transferencia de riqueza de los contribuyentes a los accionistas privados, ya que según las nuevas normas bancarias se pueden llevar a cabo rescates gubernamentales una vez que los bonistas han asumido (bailed in) pérdidas equivalentes al 8 % del capital propio y los pasivos del banco.

Por el contrario, los bancos estadounidenses con capitalización insuficiente están obligados a detener todo tipo distribución de capital si no superan las pruebas de resistencia. Afortunadamente, después de la ronda de pruebas de resistencia de 2016, la ABE también está considerando este tipo de sanción regulatoria. Así, "las autoridades competentes también pueden considerar la solicitud de cambios al plan de capital de las instituciones", que "pueden asumir distintas formas, como posibles restricciones a los dividendos para que los bancos mantengan la trayectoria acordada de su planificación de capital en el escenario adverso".

Estimamos que si la mitad de los reguladores europeos hubieran adoptado este enfoque y obligado a los bancos a dejar de pagar dividendos en 2010 —cuando comenzó la crisis de la deuda soberana europea— el capital propio retenido hubiera cubierto más del 50 % del déficit de capital de 2016.

La figura debajo muestra los déficits de capital que calculamos utilizando las pérdidas según las pruebas de resistencia de la ABE para un "escenario adverso" y los dividendos acumulados que esos bancos han distribuido desde 2010. Los dividendos que pagaron algunos bancos, como BNP Paribas y Barclays, llegan incluso a superar los actuales déficits de capital, mientras que en otros casos —como el Deutsche Bank, Commerzbank y la Société Générale— los déficits de capital superan por mucho lo que se hubiera retenido. Estos últimos bancos aún necesitarían importantes emisiones de capital además de las restricciones a los dividendos para cubrir la diferencia.

banking dividends and capital shortfall

Fake news or real views Learn More

De todas formas, nuestros hallazgos sugieren un sencillo primer paso para evitar la erosión del capital bancario: impedir que los bancos con déficits de capital paguen dividendos (incluidos los dividendos internos como las bonificaciones a los empleados). Una política de ese tipo ni siquiera requeriría que los reguladores mencionen temas como las emisiones de capital, los rescates externos (bailouts) o internos (bail-in), y algunos bancos incluso ya han comenzado a suspender los pagos de dividendos. Lo único que falta ahora es que el Banco Central Europeo haga cumplir esta práctica en toda la zona del euro.

Traducción al español por Leopoldo Gurman.