0

Coexistencia o inexistencia

Ahora que se está apagando –o al menos eso espero– el conflicto sobre las caricaturas en las que se representaba al profeta Mahoma está claro que los únicos vencedores son los extremistas... en el mundo islámico y en Europa.

Lamento que la controversia se iniciara en mi país, cuando un periódico decidió publicar las caricaturas para demostrar ingenuamente la libertad de expresión. Ocurrió el pasado otoño y en aquella época me opuse en público al que califiqué de acto falto de sensibilidad, porque hería los sentimientos religiosos de otros. También fue una provocación innecesaria y constituyó, a su vez, una caricatura de nuestra preciada libertad de expresión, garantizada en nuestra Constitución. Como decía mi padre (ex periodista): la libertad de expresión brinda el derecho a decir lo que pienses, pero, ¡no es obligatorio hacerlo!

Erdogan

Whither Turkey?

Sinan Ülgen engages the views of Carl Bildt, Dani Rodrik, Marietje Schaake, and others on the future of one of the world’s most strategically important countries in the aftermath of July’s failed coup.

Cuando estalló la controversia hace unas semanas, se echó mucha leña al fuego. Circularon muchas historias incorrectas: falsos rumores de que se había quemado el Sagrado Corán en manifestaciones, información falsa sobre la situación jurídica del Islam en Dinamarca, traducciones incorrectas de lo que había dicho nuestra Reina, etcétera. Con ello aumentó la irritación, que propició la quema de embajadas y amenazas de violencia.

Se ha denominado el conflicto "choque de civilizaciones". Podría muy bien degenerar en eso, hay posibilidades de que así sea, pero yo sigo prefiriendo llamarlo "choque entre desinformados". Ha habido numerosos errores en ambos bandos: en uno hubo una falta de comprensión de los profundos sentimientos religiosos que se sintieron vejados por una muestra de falta de respeto; en el otro, se difundieron historias exageradas e incluso falseadas de lo que había ocurrido en realidad.

Las posibilidades de un "choque de civilizaciones" radican en las profundas diferencias entre las culturas y tradiciones europeas e islámicas. Todos debemos ser conscientes de que hay quienes intentan intensificar esas diferencias y convertirlas en abismos infranqueables en lugar de inspiraciones para una vida más plena. Les resulta demasiado fácil señalar el caso de las caricaturas y decir: "¡Así se ve que con la democracia y la libertad de expresión de estilo occidental se puede ridiculizar vuestra fe religiosa!" Resulta fácil, porque, al publicar las caricaturas, se utilizó la libertad de expresión simplemente para demostrar que existe y, por tanto, se convirtió en una caricatura de sí misma.

Nuestro mundo globalizado no sólo nos brinda oportunidades económicas: también entraña amenazas culturales y espirituales. Internet y los SMS se han desarrollado a lo largo de menos de un decenio y aún no nos hemos adaptado mentalmente a las consecuencias de semejante comunicación instantánea. Es evidente que los autores de las caricaturas y los directores de los periódicos daneses que las publicaron no entendieron que no estaban dirigiéndose a un público local, sino a otros habitantes de la aldea mundial. Si lo hubieran comprendido, no habrían publicado las caricaturas... como dijeron claramente, cuando se disculparon.

Las enseñanzas que se desprenden de este desafortunado incidente me parecen claras: todos debemos reconocer que en el mundo moderno resulta cada vez más necesario que todas las personas sensatas laboren en pro del respeto, la tolerancia y una mejor comprensión mutuos. Debemos evitar las situaciones en que se produzca un enfrentamiento entre valores diferentes que desencadene la violencia. Al contrario, debemos intentar tender puentes entre religiones, éticas y normas.

Llámese autocensura, si se quiere, pero las personas sensatas practican constantemente la autocensura. Si se desea estar en la misma habitación con otras personas, se procura no ofenderlas con provocaciones innecesarias. La habitación a que me refiero ya no es el estanque local, sino la aldea mundial. La clave es la coexistencia.

Hay quienes no están dispuestos a aceptarlo. No dan muestras de apertura a valores diferentes de los suyos. Quieren confrontaciones. Los encontramos en Europa y también en el mundo islámico. Lamentablemente, son los beneficiarios del conflicto desencadenado por las caricaturas de un periódico danés.

Pero, si no les hacemos frente, todos corremos el riesgo de repetir algunos de los grandes errores de la Historia. Ese riesgo quedó explicado en un poemita del difunto poeta y filósofo danés Piet Hein en uno de sus famosos "Grooks", titulado "Ésa es la cuestión":

Support Project Syndicate’s mission

Project Syndicate needs your help to provide readers everywhere equal access to the ideas and debates shaping their lives.

Learn more

Coexistencia

o inexistencia