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Liberémonos de los combustibles fósiles

BERNA – Nunca hubo un mejor momento que ahora para liberarnos de los combustibles fósiles. La combinación de temperaturas mundiales récord junto con la caída en picado del precio de los combustibles fósiles, las inversiones históricas en energías renovables y la presión mundial sobre quienes hicieron promesas climáticas para que las cumplan han creado un entorno ideal para este cambio que modificará el mundo.

La transición no puede ser más urgente. El acuerdo climático de las Naciones Unidas forjado en París en diciembre pasado confirmó que 2 °C por encima de los niveles preindustriales es el límite superior del calentamiento global más allá del cual las consecuencias para el planeta serían catastróficas. Pero también incluyó compromisos para «hacer esfuerzos» en pos de limitar el calentamiento a 1,5 °C. De acuerdo con los últimos datos publicados por la NASA, no superar ese límite inferior debe considerarse un imperativo.

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Los nuevos datos confirman que 2015 fue el año más cálido registrado y muestran que la racha mundial de temperaturas récord continuó durante los dos primeros meses de 2016. Según la NASA, las temperaturas de febrero estuvieron 1,35 °C por encima del promedio de 1951-1980.

Afortunadamente, esta posición privilegiada de los combustibles fósiles ya parece estar perdiendo fuerzas. De hecho según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y el crecimiento económico ya se han desacompasado, y las emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la generación eléctrica (la mayor fuente de emisiones humanas de gases de efecto invernadero) se han mantenido en el mismo nivel por segundo año consecutivo. Esto significa que los combustibles fósiles ya no son el alma de nuestra economía.

Parece que la brutal caída de los precios del petróleo —de dos tercios en los últimos 18 meses— no estimuló, como muchos temían, un aumento de su consumo. Lo que sí hizo fue golpear duramente los beneficios de los gigantes de los combustibles fósiles, como Shell, BP y Statoil.

Al carbón no le está yendo mejor. Después de la moratoria anunciada por China para las nuevas plantas de generación eléctrica de carbón a fines del año pasado, Peabody, la mayor empresa carbonífera, recientemente presentó una suspensión de pagos por quiebra en EE. UU., cuando le resultó imposible afrontar los pagos de su deuda, en parte debido a la menor la demanda de carbón.

Mientras tanto, las fuentes de energía renovables están recibiendo inversiones récord (unos 329 300 millones de USD el año pasado), según investigaciones de Bloomberg New Energy Finance. El resultado es que un futuro más limpio, justo, sostenible y basado completamente en energías renovables está comenzando a ser una opción real.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer. La mayoría de los gobiernos todavía se aferran, con diversa intensidad, a los destructivos combustibles fósiles, con sus precios volátiles e impactos ambientales devastadores, aun cuando esta dependencia desestabiliza sus economías.

Quienes se han comprometido para actuar frente al cambio climático —desde organizaciones internacionales hasta comunidades locales y ciudadanos individuales— deben aprovechar con urgencia la inercia lograda el último año y mantener una fuerte presión sobre los gobiernos y las empresas para que implementen las políticas y las inversiones necesarias para lograr nuestra liberación de los combustibles fósiles. Así como el calentamiento del planeta nos pone a todos en riesgo, aumentar las intervenciones tempranas nos beneficia a todos, y todos debemos responsabilizar a los líderes por sus promesas y ante la ciencia.

Algunos movimiento mundiales, como Libérate, han dado el ejemplo en este aspecto. Al respaldar campañas y acciones masivas orientadas a detener los proyectos más peligrosos del mundo de combustibles fósiles —desde plantas de carbón en Turquía y Filipinas, hasta minas en Alemania y Australia, pasando por pozos petroleros en Nigeria— Libérate espera eliminar el poder y la contaminación de la industria de los combustibles fósiles e impulsar al mundo hacia un futuro sostenible.

Libérate reconoce la escala y la urgencia del desafío que nos espera, y está preparado para intensificar su resistencia pacífica contra los proyectos nuevos y existentes vinculados con los combustibles fósiles. La clave será la fortaleza y el coraje de las comunidades para exigir que dejemos los combustibles fósiles en la tierra y que construyamos un mundo más saludable y justo en el que todos tengamos acceso a energías sostenibles.

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El mundo se acerca a un cambio histórico en nuestro sistema energético. Para acelerar los avances, debemos enfrentar a quienes se benefician con el cambio climático y defender los intereses del ciudadano común. Las movilizaciones del próximo mes contra los proyectos de combustibles fósiles son un paso importante en la dirección adecuada. El alcance de la lucha para liberarnos finalmente de los combustibles fósiles es global... y nadie puede darse el lujo de ignorarla.

Traducción al español por Leopoldo Gurman.