munangatire1_JEKESAI NJIKIZANAAFP via Getty Images_zimbabwe food shortage Jesekai Njikizana/AFP/Getty Images

Las consecuencias ambientales de la represión política

HARARE – Zimbabue supo ser la nueva promesa de África: contaba con un sólido capital humano, considerables riquezas en recursos naturales y una infraestructura moderna, era líder del continente en la producción de maíz, trigo y soja; sus exportaciones agrícolas le ganaron el apodo del «granero de África»... ¡Cuán profundo ha caído!

En la actualidad Zimbabue apenas puede alimentar a su propia gente, ni que hablar del resto del continente. Según el Programa Mundial de Alimentos, unos 8,6 millones de zimbabuenses necesitan asistencia y se prevé que la desnutrición aguda aumentará un 15 % en 2020, exacerbada por el impacto de la pandemia de la COVID-19. Además, el gobierno no cumple con la provisión de servicios básicos como agua potable, atención sanitaria, vivienda adecuada y educación.

Zimbabue también sufre una de las peores crisis económicas de su historia (la segunda en poco más de una década). El país está jaqueado por la inflación galopante, una grave escasez de combustibles, cortes de energía prolongados y un creciente desempleo. Actualmente, cerca del 90 % de los zimbabuenses lucha en el sector informal para ganarse el sustento.

We hope you're enjoying Project Syndicate.

To continue reading and receive unfettered access to all content, subscribe now.

Subscribe

or

Unlock additional commentaries for FREE by registering.

Register

https://prosyn.org/0aOHIYHes