33

¿Una mayoría de “deplorables”?

VIENA – Barack Obama tenía razón al decir que la democracia misma estaba en juego en la boleta electoral durante las recién concluidas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pero, con la impresionante victoria de Donald Trump sobre Hillary Clinton, ¿sabemos, hoy en día, con certeza que la mayoría de los estadounidenses son antidemocráticos? ¿Cómo deberían quienes votaron por Clinton relacionarse con los partidarios de Trump y con la nueva administración?

Si Clinton hubiese ganado, probablemente Trump habría negado la legitimidad de la nueva presidenta. Los partidarios de Clinton no deberían jugar ese juego. Ellos podrían señalar que Trump perdió el voto popular y, por lo tanto, no puede reclamar un mandato democrático abrumador, pero el resultado es lo que es y punto. Sobre todo, no deben responder, principalmente, a la populista política de la identidad de Trump con otra forma distinta de política de la identidad.

En vez de actuar de esa manera, los partidarios de Clinton deben centrarse en nuevas formas de apelar a los intereses de los partidarios de Trump, mientras defienden con firmeza los derechos de las minorías que se sienten amenazadas por la agenda de Trump. Y, deben hacer todo lo posible por defender a las instituciones democráticas liberales, si Trump intenta debilitar los sistemas de controles y equilibrios.

Para ir más allá de los clichés habituales sobre la curación de las divisiones políticas de un país después de unas elecciones enconadamente disputadas, necesitamos entender exactamente cómo Trump, en su calidad de archipopulista, apeló a los votantes y, en el proceso, cambió la concepción política que dichos votantes tenían de sí mismos, es decir cómo cambió su autoconcepción. Con la retórica adecuada y, sobre todo, alternativas políticas plausibles, esta autoconcepción puede cambiarse de nuevo. La democracia no perdió para siempre a los miembros del Trump-proletariado, tal como sugirió Clinton cuando los llamó “irredimibles” (aunque, probablemente, tenga razón en cuanto a que algunos de ellos decididamente continuarán siendo racistas, homofóbicos y misóginos).