0

El mito de la seguridad energética ecológica

COPENHAGUE - La agitación en Oriente Medio y África del Norte ha vuelto a centrar la atención en el impacto que las tensiones o la interferencia políticas pueden tener en el precio y la disponibilidad de las importaciones de energía. A pesar de los temores de los consumidores al alza de los precios de los combustibles, la seguridad energética ocupa un lugar destacado en las agendas políticas de muchos gobiernos occidentales.

Por supuesto, no se trata de un fenómeno nuevo: Europa comenzó a tratar de aumentar sus reservas de energía en los años 1960. Del mismo modo, todos los presidentes estadounidenses desde Richard Nixon en la década de 1970 ha intentado, sin éxito, reducir la dependencia del petróleo extranjero.

Sin embargo, una nueva tendencia es que las políticas que hasta hace pocos años se promocionaban para combatir el cambio climático se presentan como un medio necesario para aumentar la seguridad energética. En el contexto de la crisis financiera, y en momentos en que el apoyo público a las políticas de cambio climático alcanzan nuevos mínimos en muchos países desarrollados, se oye hablar menos a las autoridades acerca de la amenaza del calentamiento global, y más sobre los supuestos beneficios económicos de las políticas climáticas.

Este cambio no es de extrañar, dada la creciente cantidad de análisis que demuestran que las políticas actuales -unilaterales- de cambio climático tendrán un efecto prácticamente nulo en el aumento de la temperatura global.