children playing Anadolu Agency/Getty Images

Salud y educación para todos

NUEVA YORK – En 2015, unos 5,9 millones de niños menores de cinco años, casi todos en países en desarrollo, murieron por causas fácilmente prevenibles o tratables. Y hasta 200 millones de niños y adolescentes no asisten a la escuela primaria o secundaria por causa de la pobreza, incluidos 110 millones hasta el nivel secundario inferior, según una estimación reciente. En ambos casos, se trata de un sufrimiento inmenso al que se podría poner fin con una modesta cantidad de financiación global.

En los países pobres mueren niños por causas (como el parto en condiciones inseguras, enfermedades vacunables, infecciones para las que hay tratamientos baratos como la malaria y deficiencias nutricionales) que han sido erradicadas casi por completo en los países ricos. En un mundo moral, dedicaríamos el mayor esfuerzo a poner fin a esas muertes.

Pero lo cierto es que el mundo hizo un esfuerzo a medias. Las muertes de niños pequeños se han reducido a un poco menos de la mitad de los 12,7 millones de casos registrados en 1990, gracias a un aumento de la financiación global para el control de enfermedades, canalizado a través de instituciones nuevas como el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.

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