The Social Security Administration offices in Denver Craig F. Walker / The Denver Post/Getty Images

El estallido del déficit presupuestario de Estados Unidos

CAMBRIDGE – Estados Unidos tiene un déficit presupuestario enorme que se agranda a pasos acelerados. Según la ley existente, el gobierno federal debe pedir prestados 800.000 millones de dólares este año, y esa cantidad se duplicará, a 1.600 millones de dólares, en 2028. Durante este período, el déficit como porcentaje del PIB aumentará del 4% al 5,1%. Como consecuencia de estos déficits anuales, la deuda del gobierno federal aumentará de 16 billones de dólares hoy a 28 billones de dólares en 2028.

La deuda del gobierno federal ha aumentado de menos del 40% del PIB hace diez años al 78% hoy, y la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) predice que el ratio se disparará al 96% en 2028. Como la mayor parte de la deuda del gobierno de Estados Unidos está en manos de inversores extranjeros, esta proyección implica que absorberán más de 6 billones de dólares en bonos estadounidenses durante los próximos diez años. Las tasas de interés de largo plazo sobre la deuda estadounidense tendrán que aumentar sustancialmente para inducir a los inversores tanto domésticos como extranjeros a aceptar este incremento tan importante.

¿Por qué sucede esto? Si no se hubiera sancionado la legislación tributaria el año pasado, el ratio de deuda de 2028 igual llegaría al 93% del PIB, según la OPC. De manera que la explosión de deuda reside en otra parte.

El principal impulsor del incremento del déficit en los próximos diez años será el costo más elevado de los beneficios para los individuos mayores de clase media. Más específicamente, se predice que el gasto en beneficios de retiro de Seguridad Social aumentará del 4,9% al 6% del PIB. El gasto del gobierno en atención médica para la gente de edad avanzada en el programa Medicare -que, al igual que la Seguridad Social, no está supeditado al nivel de recursos- aumentará del 3,5% al 5,1% del PIB. De modo que estos dos programas aumentarán el déficit anual en 2,7% del PIB.

Este incremento del déficit anual proyectado oficialmente sería aún peor si no fuera por el hecho de que los recortes del impuesto al ingreso personal sancionado el año pasado caducarán después de 2025, reduciendo el déficit de 2028 un 1% del PIB. Las proyecciones de déficit oficiales también suponen que los incrementos implementados recientemente en el gasto de defensa y en programas discrecionales no relacionados con la defensa serán sólo un incremento temporario. Se espera que el gasto en defensa caiga del 3,1% del PIB hoy al 2,6% en 2028, mientras que el porcentaje del PIB del gasto discrecional no vinculado a la defensa caerá del 3,3% al 2,8%. Es poco probable que estos cambios que achican el déficit sucedan, lo que hará que el déficit del 2028 sea del 7,1% del PIB -dos puntos porcentuales más que la proyección oficial.

Si se permitiera que el déficit llegara al 7,1% del PIB en 2028, y luego siguiera, el ratio deuda-PIB podría superar el 150%, lo que colocaría a la carga de deuda de Estados Unidos en la misma liga de la de Italia, Grecia  y Portugal. En este caso, los bonos estadounidenses ya no resultarían un activo seguro y los inversores exigirían una prima de riesgo. La tasa de interés sobre la deuda del gobierno se incrementaría así sustancialmente, aumentando aún más los déficits anuales.

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Como los mercados financieros miran para adelante, ya están elevando la tasa de interés real (ajustada por inflación) sobre los bonos estadounidenses de largo plazo. La tasa real sobre el bono del Tesoro de Estados Unidos a diez años (basada en los bonos del Tesoro protegidos contra la inflación) ha pasado de cero en 2016 a 0,4% hace un año a 0,8% hoy. Con una inflación anual que ronda el 2%, el incremento de la tasa real de interés ha empujado el rendimiento nominal de los bonos a diez años al 3%. De cara al futuro, la combinación del creciente ratio de deuda, tasas de interés a corto plazo más elevadas y futuros aumentos de la inflación llevarán el rendimiento nominal de los bonos a diez años por encima del 4%.

¿Qué se puede hacer para reducir los déficits del gobierno federal y frenar el crecimiento del ratio de deuda? Resulta evidente a partir de las fuerzas que están ampliando el déficit que desacelerar el crecimiento de la Seguridad Social y Medicare debe ser parte de la solución. Su adición combinada al déficit anual, que se calcula será del 2,7% del PIB, en los próximos diez años es más del doble del incremento proyectado oficialmente del ratio déficit anual-PIB.

La mejor manera de desacelerar el costo de la Seguridad Social es aumentar el umbral de edad a partir del cual se reciben los beneficios completos. En 1983, el Congreso aceptó con una aprobación bipartidaria que este umbral se elevara gradualmente de 65 a 67 años, reduciendo el costo de largo plazo de la Seguridad Social en aproximadamente el 1,2% del PIB. Desde 1983, la expectativa de vida promedio de los individuos entre 60 y 70 años aumentó unos tres años. Aumentar la edad futura para recibir los beneficios totales de 67 a 70 años recortaría el costo de largo plazo de la Seguridad Social en aproximadamente el 2% del PIB.

En este momento, desacelerar el crecimiento de la Seguridad Social y Medicare no es una opción políticamente viable. Pero a medida que aumente el déficit y suban las tasas de interés, la población y el Congreso podrían regresar a esta estrategia ya probada.

http://prosyn.org/F32uXEX/es;

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