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Los riesgos del auge económico para Estados Unidos

CAMBRIDGE – Tras una larga y lenta recuperación de la recesión que comenzó hace una década, hoy la economía de Estados Unidos está en auge. El mercado de trabajo está en pleno empleo, la tasa de inflación está aumentando y los hogares tienen una actitud de optimismo. Las empresas manufactureras y las constructoras se están beneficiando de una actividad cada vez mayor. La economía apunta a un crecimiento más intenso en el próximo año. Ya no se escuchan preocupaciones sobre un estancamiento secular.

La tasa de desempleo general es de solo 4,7%, mientras que el desempleo entre los graduados universitarios es solo del 2,4%. Las ganancias por hora promedio son 2,8% más altas que hace un año. El ajustado mercado de trabajo y el aumento de los salarios están induciendo a algunas personas que habían dejado de buscar empleo a regresar a la fuerza de trabajo, elevando así el índice de participación.

Una señal clara de que la economía está en pleno empleo es el aumento de la tasa de inflación. El índice "básico" de precios al consumidor (que omite la volatilidad de los precios de la energía y los alimentos) ha alcanzado una tasa anual del 2,2%, sustancialmente superior al promedio de 1,8% durante los tres años anteriores. Durante los últimos tres meses, la inflación básica aumentó a una tasa anual del 2,8%.

La riqueza de los hogares también está aumentando. El precio de las viviendas, el activo más importante para los hogares estadounidenses, aumentó en un 5% durante los últimos 12 meses. El aumento del mercado de valores ha hecho que la medida más amplia del patrimonio neto aumente aún más rápido.

Las encuestas sobre las actitudes de los consumidores apuntan a fuertes sentimientos positivos. El Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan recientemente alcanzó un máximo de 17 años. Asimismo, el Índice de Confianza del Consumidor del Conference Board alcanzó en febrero un máximo de 15 años.

Las empresas manufactureras han aumentado la producción en cada uno de los últimos seis meses. Las constructoras compiten para mantenerse al día con la demanda, lo que se refleja en un aumento de más del 6% en el número de nuevas casas unifamiliares en los últimos 12 meses.

Todo esto sugiere que el PIB real (ajustado a la inflación) aumentará más rápidamente en 2017 que en el pasado reciente. Si bien la volatilidad de las cifras del comercio e inventarios han deprimido los índices recientes del PIB, la medida más fundamental de las ventas finales a los compradores privados ha aumentado en términos reales a una tasa anual de alrededor del 2,5%. Es probable que el PIB global aumente a una tasa similar para 2017 en su conjunto.

Pero, aunque el estado actual de la economía actual es saludable, también es frágil. Estados Unidos ha experimentado una década de tasas de interés excesivamente bajas, que han hecho que los inversionistas y los prestamistas busquen mayores rendimientos, elevando los precios de todos los tipos de activos y haciendo préstamos riesgosos. El peligro es que los activos sobrevalorados y los préstamos de alto riesgo pierdan valor y causen una recesión económica.

La relación precio-ganancias del índice Standard & Poor's 500 ahora está casi un 70% por encima de su promedio histórico. Un retorno de esta relación a su promedio histórico causaría un descenso de los precios de las acciones en un 40%, lo que implicaría una pérdida de más de 9 billones de dólares, una cantidad equivalente a casi la mitad del PIB total.

Los bonos del Tesoro a diez años ahora rinden solo un 2,5%. Con la actual tasa de inflación de más del 2% y los mercados anticipando una tasa de inflación similar a largo plazo (medido por las expectativas de inflación quinquenal a cinco años), el rendimiento de los bonos del Tesoro a diez años debería superar el 4%. Un aumento del rendimiento de diez años al 4% reduciría el valor de esos bonos sustancialmente. Otros bonos de largo plazo -tanto bonos del gobierno como corporativos- sufrirían caídas similares.

La búsqueda del rendimiento también ha reducido los diferenciales de crédito entre los bonos de alto grado y los bonos más arriesgados de los mercados nacionales y emergentes. Y los precios de los bienes raíces comerciales han alcanzado niveles que probablemente no sean sostenibles.

Al mismo tiempo, los bancos y otros prestamistas han extendido préstamos con tasas de interés que no reflejan el riesgo de los prestatarios. Y, debido a que estos préstamos ligeros imponen menos condiciones a los prestatarios, son más susceptibles a su incumplimiento si la situación económica se deteriora.

Pero no es inevitable un mal resultado. Puede que ninguno de los riesgos que he descrito se materialice. Las tasas de interés pueden volver a niveles normales y los precios de los activos se pueden corregir gradualmente. Pero hay un riesgo claro de que una década de tasas de interés excesivamente bajas cause un colapso de los precios de los activos y una recesión económica. Este será un reto importante para la Reserva Federal de los Estados Unidos y la administración Trump en el próximo año.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.