Scott Olson/Getty Images

Mejor aprendizaje a través de mejores apuestas

FILADELFIA – El curso que sigue el debate público se ha vuelto tristemente familiar. A menudo comienza con una sorpresa – por ejemplo, Donald Trump, el magnate de los bienes raíces, quien se convirtió en estrella de un programa de telerrealidad, contraviniendo los pronósticos llega a ser el presunto nominado presidencial del Partido Republicano de Estados Unidos. Los expertos comentaristas se zambullen en el tema. ¿Por qué está sucediendo esto? ¿Qué significa esto? ¿Qué vendrá después?

Después de un tiempo, el futuro sobre el que se debatía llega. En un mundo ideal, todas las personas reconocerían cuál pronóstico resultó ser el correcto. Se aprenderían lecciones. Las personas cambiarían su forma de pensar de acuerdo a lo aprendido. De manera colectiva, todos ganaríamos un poco más de sabiduría.

Sin embargo, este es un mundo menos que ideal. Con demasiada frecuencia, en lugar de aprender lecciones, los comentaristas simplemente continúan debatiendo. Discuten sobre lo que pasó. Discrepan con respecto a quién predijo qué resultado. Las personas no cambian su forma de pensar. De manera colectiva, no ganamos más sabiduría.

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