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Confianza en los mercados y desconfianza en los monopolios de medios de comunicación

LONDRES – La Reunión Anual del Foro Económico Mundial de este año en Davos se produjo en un momento de perplejidad para las elites económicas y financieras del mundo. Si bien, últimamente, la economía mundial ha estada marchando bastante bien, los votantes se han rebelado contra dichas élites.

A pesar de los muy publicitados desafíos y puntos débiles, en los últimos años ha habido abundancia de noticias económicas buenas. La globalización y el progreso tecnológico han respaldado el crecimiento anual del 2,5% del PIB per cápita mundial desde el año 2009 – un crecimiento inferior al que se tenía antes de la Gran Recesión, pero aún muy alto si se lo compara con estándares históricos. En los últimos 35 años, la proporción de la población mundial que vive en la pobreza ha caído del 40% a sólo el 10%.

Quizás la mayor queja durante el año pasado fue la desigualdad. Sin embargo, a nivel mundial, la desigualdad está disminuyendo. Y, a pesar de que la desigualdad sí ha aumentado en algunas economías avanzadas, el aumento no ha sido particularmente dramático y permanece en niveles razonables.

Pero, eso no es lo que percibe el ciudadano promedio. Según el nuevo Informe de Transición del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, que se basa en la Encuesta sobre la vida en transición 2015-2016 realizada por el Banco Mundial y el BERD (donde soy economista en jefe), el aumento de la desigualdad que se percibe supera ampliamente la realidad descrita por los datos oficiales, datos que generalmente se basan ​​en encuestas de hogares.