rudd13_Michele AmorusoPacific PressLightRocket via Getty Images_drinking water Michele Amoruso/Pacific Press/LightRocket via Getty Images

Agua y saneamiento: la crisis olvidada

SUNSHINE COAST – La crisis de la COVID‑19 puso de manifiesto la importancia del agua, el saneamiento y la higiene. Como ya es bien sabido, lavarse las manos es una de las mejores primeras defensas contra el virus. Pero tres mil millones de personas (casi la mitad de la población mundial) no pueden hacerlo por falta de instalaciones básicas; 2200 millones (alrededor de un tercio) no tienen acceso seguro a agua potable; y casi el doble de esa cifra (4200 millones) vive sin ninguna clase de servicio de saneamiento.

La situación es incluso peor en las islas del Pacífico, donde el porcentaje de población sin acceso seguro a agua potable es el doble del promedio mundial y los indicadores sanitarios son peores que en África subsahariana. En países como Papúa Nueva Guinea estamos viendo que la ausencia de instalaciones para mantener una higiene básica vuelve increíblemente difícil combatir el virus una vez instalado.

Sabemos que el problema existe, pero aun así en todo el mundo la provisión de agua y saneamiento sigue quedando relegada en la agenda política. Es más probable que un funcionario inaugure una escuela o un hospital que una planta de tratamiento de aguas servidas. Pero el problema no es tanto falta de voluntad política cuanto desaprovechamiento de oportunidades políticas: al fin y al cabo, es difícil imaginar otro servicio estatal más importante que proveer agua potable y saneamiento.

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