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El plan impositivo de Trump y el dólar

CAMBRIDGE – Ahora que Donald Trump es el presidente electo de los Estados Unidos y los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso, una reforma del impuesto a las corporaciones es inminente. El paquete que se está discutiendo incluye dos elementos importantes: una rebaja del tipo impositivo, del 35% actual a 20% o incluso 15%; y la introducción de un “ajuste en frontera”, algo que suele aplicarse en los regímenes de impuesto al valor agregado (IVA), pero raras veces en los impuestos corporativos.

El ajuste en frontera supone dar un trato diferente a los insumos comprados dentro del país respecto de los importados e incentivar las exportaciones. Las corporaciones ya no podrán deducir de su renta imponible el costo de los insumos importados; al mismo tiempo, los ingresos por exportaciones estarían exentos de impuestos.

La propuesta generó un intenso debate respecto de si mejorará la balanza comercial de los Estados Unidos. Los autores hemos publicado un trabajo sobre “devaluaciones fiscales” y creemos que las perspectivas de éxito de un ajuste en frontera son mínimas, y que puede debilitar considerablemente la posición neta de activos externos de los Estados Unidos.

La idea de usar instrumentos de política fiscal para mejorar la competitividad internacional de un país se remonta a John Maynard Keynes. En el Informe Macmillan al Parlamento Británico (1931), Keynes propuso combinar un arancel a las importaciones con un subsidio a las exportaciones, lo que imitaría los efectos de una devaluación del tipo de cambio sin modificar la paridad entre la libra y el oro. En nuestro trabajo, hemos demostrado que además de esta combinación de políticas, los países con tipo de cambio fijo o que forman parte de una unión monetaria pueden lograr el mismo efecto subiendo el IVA y rebajando los impuestos al trabajo en la misma medida. Esta política de cambiar un impuesto por otro concitó mucha atención en la eurozona; Alemania la implementó en 2006 y Francia en 2012.