0

Un Oscar para las chabolas

NUEVA DELHI.- A menudo, los indios no han tenido mucho que apoyar en los Oscar, la celebración anual de Hollywood a los éxitos cinematográficos. En los últimos cincuenta años, solamente dos películas indias han sido nominadas como “Mejor película en idioma extranjero”, y ninguna ganó.

Por ello los indios disfrutan por empatía cuando triunfan “grandes” producciones relacionadas con India –los siete Oscar que se llevó Gandhi de Richard Attenborough en 1983, por ejemplo, o el éxito de Sexto Sentido , escrita y dirigida por Manoj Night Shymalan, nativo de Filadelfia de origen indio.

Chicago Pollution

Climate Change in the Trumpocene Age

Bo Lidegaard argues that the US president-elect’s ability to derail global progress toward a green economy is more limited than many believe.

Este año, las miradas se han focalizado en el país gracias al sorpresivo éxito de esta temporada, Slumdog Millionaire - filmada en India, con personajes indios, actores y temas indios- que ha sido nominada en diez categorías. En efecto, por primera vez, los ciudadanos indios están compitiendo por dos estatuillas doradas –Mejor canción y Mejor música realizada por A.R. Rahman.

Las películas sobre India realizadas por occidentales raramente valen la pena, desde el racismo ignorante de Indiana Jones y el Templo de la perdición de Steven Spielberg hasta la de David Lean, muy bien intencionada, aunque vergonzosa, Pasaje a la India con Alec Guiness que sale cantando con la cara color café. Sin embargo, la mayoría de los indios consideran a Slumdog Millionaire una excepción.

Dirigida por el inglés Danny Boyle ( Transpoitting) , y basada en la interesante novela Q y A del diplomático indio Vikas Swarup, la película ha conquistado los corazones del público y críticos en todo el mundo con la historia de un niño de barrio, un mandadero en un call-center que resulta ganador en un programa de concursos de televisión inspirado en ¿ Quién quiere ser millonario? Exuberante, emocionante, estridente y áspera de una forma que sólo se puede describir como dickensiana, Slumdog Millionaire describe la vida del Mumbai contemporáneo desde el reverso de la medalla, y lo hace con energía, compasión y excelencia cinematográfica.

Al tratarse de India, la película –que apenas comienza su lanzamiento cinematográfico en el país, meses después de ser exhibida en las salas cinematográficas occidentales- también ha provocado disconformidad. Las protestas han crecido por parte de chabolistas en contra del título de la película: el término “slumdog” acuñado por el guionista ha sido muy ofensivo, los manifestantes protestan con sus pancartas diciendo “No somos perros”. (Los indios liberales están consternados porque un juez ha admitido una demanda en contra de los productores, pero es difícil creer que el caso llegará más lejos).

Otros, como era de esperarse, han menospreciado la mordaz representación de la pobreza y de la vida de las chabolas en India. Slumdog Millionaire se rodó en gran medida con cámaras digitales de uso doméstico en lugares como Dharavi, la chabola más grande tanto de Mumbai como de Asia, y no oculta los montones de basura, pocilgas y desagües desbordados. Incluso hay una escena que muestra excremento humano que es asquerosa y divertidísima a la vez.

Sin embargo, este no es un intento de pornografía de la pobreza. La vida de las chabolas se representa con dignidad e integridad, y con una alegría por vivir que trasciende el set de rodaje. No es difícil entender por qué esta película atraería a los cinéfilos internacionales,  y por qué una película sombría como City of Joy, rodada en las chabolas de Calcuta, no lo haría.

Otros han protestado porque la película muestra a los indios como personas mañosas, sin principios y groseras, y que los únicos compasivos en la película son un par de turistas blancos que dan algo de dinero al protagonista. Esto puede revelar algo de la percepción de Boyle sobre la naturaleza humana, aunque la mayor parte del público indio sabe que viven en una tierra casi desprovista de héroes legendarios.

Los indios hemos aprendido a aceptar a los seres humanos tal y como son, es decir, como seres vulgarmente imperfectos. Además, el héroe de la película, interpretado por un adolescente británico-indio, el actor Dev Patel, que tiene un estilo que combina intensidad y expresividad, pero que aún parece totalmente genuino, es tan sincero como protagonista como lo hubieran esperado.

Fake news or real views Learn More

Entonces, si Slumdog Millionaire se lleva sus cuatros Globos de Oro y el premio Screen Actors Guild, y los siete galardones BAFTA (el Oscar británico), con uno o tres premios de la Academia, la mayoría de los indios tendrán que celebrar. Además, si algo de las enormes ganancias esperadas se destinan a las chabolas en donde se rodó la película, es muy probable que los manifestantes se tranquilicen, después de todo, lo que quieren es un poco de esa gloria.

Slumdog Millionaire es el trabajo de un artista en el punto máximo de su genialidad. India es la paleta de Boyle, y Mumbai, -esa “ciudad máxima”, en efervescencia, con 19 millones de luchadores formándose, empujando, maquinando, peleando y matando por alcanzar el éxito- es su pincel. El retrato que surge ha sido ejecutado con pinceladas audaces, colores vivos e imágenes sorprendentes. Se quedará en la mente del público por largo tiempo, independientemente de que arrase o no con los Oscares.