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La guerra de generaciones en Palestina

Yasir Arafat podrá estar muerto, pero sus maquiavélicas estrategias se prolongan en el tiempo. Siempre protegiendo su posición de único líder del pueblo palestino, trató de bloquear todas las vías por la que un rival potencial pudiera desafiarlo. Sin embargo, al proteger su posición, Arafat también bloqueó el nombramiento de un sucesor durante su vida.

En las primeras semanas después de su muerte, esto pareció no importar. Mahmoud Abbas, durante largo tiempo lugarteniente de Arafat y arquitecto de los acuerdos de Oslo, se aseguró rápidamente el respaldo de Fatah, la organización que constituye el núcleo de la OLP. Parecía posible una transición sin contratiempos. Pero ahora Marwan Barghouti, líder de Fatah en Cisjordania durante la actual Intifada, ha decidido competir con Abbas para la presidencia de la Autoridad Palestina (AP) desde su celda en una cárcel israelí.

Lo último que los palestinos necesitan en una lucha por la sucesión, en momentos en que sufren un estancamiento económico y lo que el Primer Ministro de la Autoridad Palestina Ahmed Qurei llama "la anarquía de las armas". Cualquiera sea el nuevo gobernante, debe estimular la economía, imponer el imperio de la ley, luchar contra la corrupción, unificar los organismos de seguridad de la AP y resguardar la seguridad pública... y lo debe hacer rápido o de lo contrario perderá autoridad.

Abbas (también conocido como Abu Mazen) representa a la Vieja Guardia de la política palestina, pero la Joven Guardia, (quienes encabezaron la primera Intifada de 1987 a 1993, así como los que se han hecho conocidos en la Intifada actual) quieren su parte de poder. Por lo tanto, para tener éxito, Abbas tendrá que encontrar apoyo en la nueva generación de líderes nacionalistas.