0

Hambre y esperanza en el Cuerno de África

NAIROBI - Una vez más, el hambre acecha en el Cuerno de África. Más de diez millones de personas luchan por sobrevivir, sobre todo las comunidades de pastores de las regiones extremadamente áridas de Somalia, Etiopía y el norte de Kenia. Cada día trae noticias de más muertes y enormes flujos de personas hambrientas hacia los campamentos de refugiados en Kenia, en la frontera con Somalia.

La causa inmediata de este desastre es clara: no ha llovido lo suficiente por dos años consecutivos en las regiones secas de África oriental. Son lugares donde el agua es tan escasa año tras año, la producción agrícola es marginal en el mejor de los casos. Millones de hogares, con decenas de millones de personas nómadas o seminómadas, crían camellos, ovejas, cabras y otros animales, que desplazan a lo largo de grandes distancias para llegar a los pastizales de secano. Cuando no llueve, los pastos se marchitan, el ganado muere y las comunidades se enfrentan a la hambruna.

El pastoreo ha sido durante mucho tiempo un difícil modo de vida en el Cuerno de África. La ubicación de los pastizales que le dan sustento está determinada por lluvias inestables y en gran medida impredecibles, más que por las fronteras políticas. Sin embargo, vivimos en una época en que las fronteras políticas, no la vida de los pastores nómadas, son sagradas. Estos límites, junto con el crecimiento de la población de agricultores sedentarios, han terminado por acorralar a las comunidades de pastores.

Las fronteras políticas existen como un legado de la época colonial, no como el resultado de las realidades culturales y las necesidades económicas. Por ejemplo, en Somalia vive solo una parte de la población de pastores de habla somalí, muchos de los cuales viven en la frontera con Kenia y Etiopía. Como resultado, la frontera entre Etiopía y Somalia se ha visto devastada por la guerra durante décadas.