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El imperialismo cultural y la prohibición del DDT

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) está llevando a cabo una campaña mal enfocada para prohibir el pesticida DDT en virtud de su Convenio Marco sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP). Los países tropicales que firmen este convenio dañarán seriamente la salud de sus pueblos.

El DDT es el agente más efectivo en función de los costos jamás producido para el control de las enfermedades transmitidas por moscas y mosquitos. La Academia Nacional de Ciencias de EEUU estima que hasta 1970 el DDT había salvado 500 millones de vidas amenazadas por la malaria. En la India, el rociado efectivo con esta sustancia prácticamente eliminó la enfermedad en los años 60. El número de casos de malaria cayó de 75 millones en 1951 a 50,000 en 1961, y el número de muertes bajó de un millón en la década de 1940 a unos cuantos miles en los años 60. Las mallas contra mosquitos, tan comunes en mi infancia, ya habían desaparecido de las casas urbanas en la época en que era estudiante universitario, a fines de los años 50.

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Luego, en los años 70, en gran parte como resultado del temor ambientalista generado por el libro Silent Spring , de Rachel Carson, las agencias de ayuda exterior y las organizaciones de las Naciones Unidas dejaron de promover el DDT y su uso empezó a declinar. Pronto los mosquitos atacaron nuevamente y la malaria endémica volvió a la India. Hasta 1997 el PNUD estima que se habían producido 2.6 millones de casos de malaria.

La misma historia se puede contar acerca del kala-azar, transmitido por la mosca de la arena. El DDT erradicó el kala-azar de gran parte de la India en los años 50 y 60. Con el declive del uso del DDT, regresó. De acuerdo con el Ministro de estado de Salud de Bihar, el kala-azar desde entonces ha afectado a 12,000 personas en 30 distritos, matando a 408.

¿Por qué el DDT cayó en desgracia? El temor al DDT comenzó con la afirmación de Carson de que su uso tenía efectos devastadores en la vida de las aves. También se lo culpó de causar hepatitis en los humanos. Pero numerosos estudios científicos demostraron que estos temores no tenían base. ¡Se demostró que el DDT causaría la muerte en seres humanos sólo si lo comiera en un volumen equivalente a una torta de hojuelas!

Comisión tras comisión, experto tras experto ganador del premio Nobel, el DDT recibió un certificado de limpieza y un voto de confianza. En 1971, Philip Handler, entonces presidente de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, llamó al DDT "la más importante sustancia química descubierta jamás". Sin embargo, en 1972 fue prohibido por el jefe de la Agencia de Protección Ambiental de EEUU del gobierno del Presidente Nixon. La mayoría de los países desarrollados siguieron el ejemplo de EEUU; los países en desarrollo proscribieron su uso en la agricultura y, algunos, todo tipo de usos.

Si tanto la ciencia como la economía están a favor del DDT, ¿por qué se ha extendido tanto la prohibición? Supuestamente el concepto clave del movimiento ambiental es el ``desarrollo sustentable''. Esto fue respaldado por el informe Our Common Future de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, cuyo presidente, el entonces Primer Ministro de Noruega, Gro Harlem Bruntland, ahora encabeza la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La noción de sustentabilidad plantea que el capital natural (es decir, los bosques, la vida salvaje y otros recursos naturales) no se puede sustituir con el capital producido por el hombre. Puesto que se supone que los pesticidas tienen efectos adversos sobre el capital natural, son incompatibles con el desarrollo sustentable. En lugar de usarlos para controlar los insectos, se deben usar mallas para las camas y medicamentos para luchar contra las enfermedades que éstos producen.

Los partidarios de esta posición siguen poniendo sobre la mesa el así llamado "principio precautorio" para contrarrestar el argumento de que no hay evidencia científica de que el rociado con DDT dañe al capital natural. El principio precautorio es una variante del famoso razonamiento de Pascal acerca de la existencia de Dios. Como lo formuló Paul Ehrlich en 1968 en su libro The Population Bomb , ``Si estoy en lo correcto, salvaremos el mundo [al limitar el crecimiento de la población]. Si estoy errado, gracias a nuestras iniciativas la gente estará mejor alimentada, con mejores viviendas y una mayor satisfacción con sus vidas. ¿Se perderá algo si más adelante nos damos cuenta de que podemos sustentar una población mucho mayor de lo que parece posible hoy en día?"

Julian Simon, en sus últimos escritos, proporcionó una ácida respuesta a este trozo de pensamiento débil. Simon hizo notar que el razonamiento de Pascal era muy diferente. ``Vive como si Dios existiese, incluso si no existe: no perderás nada. La afirmación de Pascal se aplica completamente a una persona. Nadie pierde nada si él o ella no están en lo correcto. Pero Ehrlich apuesta a lo que piensa serán los beneficios económicos de que nosotros y nuestros descendientes podamos disfrutar si no nacen quienes podrían haber nacido. ¿Haría el mismo razonamiento si fuera su propia vida, en lugar de la de otros, lo que estuviera en juego?'' Los ambientalistas prohíben el DDT porque están dispuestos a sacrificar vidas humanas a cambio de las vidas de las aves.

Esta misantropía subyacente queda en evidencia en lo que escribe Ehrlich acerca de la India: ``Logré tener una comprensión emocional de la explosión demográfica una noche caliente y nauseabunda en Delhi... Las calles, repletas de gente, parecían estar vivas. Gente comiendo, gente lavando, gente durmiendo, gente visitándose, discutiendo y gritando. Gente metiendo sus manos por la ventana del taxi, mendigando. Gente defecando y orinando. Gente colgando de los buses. Gente conduciendo ganado. Gente, gente, gente''.

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No es de sorprender que muchos ambientalistas argumenten que, en palabras de uno de ellos: ``Sería cruel evitar que ciertas personas mueran a causa de la malaria para que puedan morir más lentamente a causa de la hambruna. [La malaria puede incluso ser] una bendición oculta, ya que una gran proporción del área afectada por la enfermedad no tiene condiciones favorables para la agricultura, y la enfermedad ha ayudado a evitar que el hombre la destruya y desperdicie su energía en ella''.

El movimiento ambientalista es un nuevo credo cristiano secular, para el cual la salvación de las almas ha sido reemplazada por la misión de salvar la Nave Tierra. Se debe resistir con tanta determinación como a los cruzados cristianos de antaño. No hay un mejor punto de partida que el rechazo de los países a unirse al Convenio del PNUMA o a aceptar su prohibición del uso del DDT.