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El factor Dalai Lama en las relaciones sino-indias

NUEVA DELHI – Las relaciones entre la India y China no han sido particularmente cálidas en los últimos meses. Pero recientemente han entrado en una fase gélida en la que los líderes chinos están furiosos por la visita del Dalai Lama al estado de Arunachal Pradesh, en el nordeste de la India -estado que China reclama como propio-. El 8 de abril, en medio de fuertes protestas por parte del gobierno de China, el Dalai Lama habló ante devotos provenientes de todas partes en el monasterio histórico en la ciudad fronteriza de Tawang, donde nació el sexto Dalai Lama hace más de tres siglos.

La India y China ven al Dalai Lama y a Arunachal Pradesh de manera muy diferente. Desde la perspectiva de la India, el Dalai Lama es el líder espiritual de la comunidad budista tibetana y, por ende, tiene el derecho de hablarles a sus seguidores en el gran monasterio budista tibetano en Tawang. Y, como Arunachal Pradesh es un estado de la unión india, lo que sucede allí es exclusivamente decisión de la India.

Sin embargo, en la visión de China, Arunachal Pradesh no es, en verdad, de la India. Es cierto que pertenece oficialmente a la India, pero sólo por la línea McMahon, una frontera trazada por los imperialistas británicos en 1911, que China ya no acepta (aunque China fijó en efecto su frontera con Myanmar guiándose por la misma línea). El gobierno chino se refiere a Arunachal Pradesh como Tíbet del sur.

En cualquier caso, sostiene China, el Dalai Lama no es un líder espiritual sino político. Y, considerando su respaldo a la autonomía tibetana (los funcionarios chinos lo acusan con rabia de "separatista"), su visita a una zona fronteriza sensible es considerada como una provocación deliberada.