Pausa pare evitar un quiebre

El eje francoalemán está probando ser una pesadilla para la unidad europea. En tan sólo un mes, el alemán Gerhard Schroeder y el francés Jacques Chirac primero destruyeron el Pacto de Estabilidad de la UE y pusieron en peligro la unión monetaria europea al exigir (y recibir) un estatus especial para los déficits fiscales francés y alemán. Ahora el eje ha destruido las esperanzas de aprobar una nueva constitución europea en Bruselas, al exigir la así llamada regla de la "doble mayoría", que debilitaría gravemente el poder de votación de los países medianos y pequeños, en comparación con lo que se acordó hace tres años en Niza.

La integración europea no se puede permitir más derrotas. Se ha minado la confianza. El enfado y la cólera abundan. Los países medianos y pequeños de la UE se sienten estafados. ¿Se seguirán sacrificando por el bien común de Europa si una y otra vez los países grandes les dicen que se sienten atrás en la cola y que con paciencia se gana el cielo? Es tiempo de hacer una pausa en las iniciativas para la integración de Europa, aunque sea para evitar una ruptura completa e irreparable entre naciones que, se supone, deberían estar uniéndose.

En particular, los alemanes tienen que darse un tiempo para reflexionar acerca de la falta de inteligencia de sus recientes tácticas de matón de barrio. La conducción de Gerhard Schroeder está siendo desastrosa para Alemania. El "nuevo nacionalismo" alemán terminará en lágrimas, tanto para Alemania como para Europa. ¿Es que los alemanes de hoy realmente se han olvidado de que el europeísmo no sólo es la mejor alternativa para Alemania, sino la única?

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