0

¿Una revolución de terciopelo sobre el clima?

BUDAPEST – En los debates que se están celebrando ahora en Copenhague, está en juego el destino del clima de la Tierra. Aunque muchos de los participantes reconocen la urgencia, las acciones de muchos de ellos dan a entender que bastará con una actitud encaminada a continuar como de costumbre, pero no es así. El mundo necesita una ruptura decisiva con el pasado y que debe comenzar ahora.

Por fortuna, tenemos precedentes recientes de cambios que modifican fundamentalmente el paisaje económico y político, es decir, de cambios revolucionarios emprendidos de forma pacífica y con un apoyo popular entusiasta. El desplome del comunismo en la Europa central y oriental hace veinte años y el establecimiento de nuevos regímenes democráticos con economías de mercado fue precisamente una ruptura positiva y decisiva de ese estilo con el pasado.

Esos cambios de régimen obligaron a los ciudadanos a cambiar no sólo de forma de vida, sino también de hábitos mentales. La revolución ecológica que el mundo exige hoy –una transición a una economía mundial y a una vida cotidiana que emitan poco dióxido de carbono– requerirá un completo cambio similar.

Evidentemente, semejante comparación tiene sus límites. El cambio de régimen que hubo en el mundo comunista introdujo un modelo bien conocido (o eso creíamos), mientras que no existe un modelo a mano para una economía que emita poco dióxido de carbono y, aun así, sea eficiente.