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El desastre en la campaña de Trump

WASHINGTON, DC – Donald Trump, el candidato presidencial nominado por el Partido Republicano de Estados Unidos, ha vuelto a hacer ajustes en la organización de su campaña, probablemente revelando con ello más de sí mismo y su estilo de gestión de lo que quisiera que la gente viera. Pocas campañas presidenciales han tenido cambios de equipos tan caóticos como esta.

Hoy encabezan el equipo de Trump dos personas que nunca han estado a cargo de una campaña presidencial y cuyos instintos políticos se contradicen entre sí.

Kellyanne Conway, su nueva gerente de campaña, es una especialista en encuestas electorales que por años ha analizado datos de estudios de la derecha republicana convencional (el ala derecha del partido es lo que podemos considerar como “convencional”, ya que en esencia su centro ha desaparecido). Durante las primarias republicanas, trabajó para el “súper PAC” que apoyara a Ted Cruz, el encarnizado rival de Trump. Conway es una republicana convencida e inteligente de quien se puede esperar una influencia constante y sensata en la campaña. Si logra imponerse (y si Trump puede atenerse a una línea temática) veremos un candidato republicano más razonable.

Por otra parte, la decisión de Trump de nombrar a Steven Bannon como director ejecutivo de su campaña hace presagiar de todo menos constancia y sensatez. Antes de su nombramiento, Bannon era jefe ejecutivo de Breitbart News, una publicación en línea de extrema derecha e hipernacionalista (de hecho, promueve la superioridad de la raza blanca). Es conocido por ser un nihilista combativo que no se detiene ante nada con tal de ganar.