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El capitalism neo-feudal de Rusia

WASHINGTON, DC – La Rusia de Vladimir Putin se parece cada vez más a la Unión Soviética esclerótica y estancada de la era de Leonid Brezhnev. Sin embargo, en un área el régimen de Putin continúa siendo un régimen innovador: en el área de la corrupción. De hecho, durante el presente año, el décimo octavo año de gobierno de Putin, una nueva forma de capitalismo de amiguetes ha estado tomando fuerza.

Durante la última década, Putin ha supervisado una importante renacionalización de la economía rusa. El sector estatal se expandió desde el 35% del PIB en el año 2005 al 70% en el 2015. Utilizando las palabras de Lenin, parecería que el Estado hubiese recuperado el control de las “puestos de alto mando” de la economía.

Y, a pesar de ello, también parecería que las empresas estatales, como por ejemplo las gigantes energéticas Gazprom y Rosneft, operan como negocios modernos. Al fin y al cabo, tienen normas y políticas de gobierno corporativo, consejos de administración y supervisión y celebran reuniones anuales de accionistas. Se someten a auditorías internacionales independientes, publican informes anuales y mantienen juntas directas con directores independientes.

Pero las apariencias pueden ser engañosas. Las principales normas y políticas de las empresas estatales son meras formalidades. Ni siquiera son empresas que realmente están dirigidas por el Estado. Por el contrario, son empresas controladas por un grupo pequeño de amiguetes – formado por ex funcionarios de la KGB, ministros y altos funcionarios de la administración del presidente de la República – quienes actúan como representantes personales de Putin.