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Restableciendo la confianza en la experiencia

LONDRES – "¿Por qué nadie se dio cuenta?" Es sabido que la reina Isabel II de Inglaterra le formuló esta pregunta al cuerpo docente de la London School of Economics en noviembre de 2008, poco después de que estallara la crisis financiera. Casi una década más tarde, se les está haciendo la misma pregunta a los "expertos" luego de los acontecimientos extraordinarios e imprevistos de los últimos 12 meses -desde el referendo del Brexit del Reino Unido hasta la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

Los expertos en general, no sólo los encuestadores y los economistas, han sido blanco de muchas críticas últimamente. Algunos consideraron que la crisis de la eurozona que comenzó en 2010 fue una creación de las elites que tuvo consecuencias dolorosas para la población en general. A esto se sumó una crisis de conducta, en tanto estallaron escándalos sobre la venta engañosa de productos financieros, la manipulación de monedas a nivel global y el fraude con la tasa interbancaria Libor (la tasa de interés de referencia que algunos bancos se cobran mutuamente por préstamos a corto plazo).

Todo esto consolidó la sospecha de la población de que el sistema está fijado en favor de los ricos y poderosos, a quienes nunca se les pide una rendición de cuentas. El escepticismo sobre la credibilidad de las elites se asomó con fuerza en el referendo del Brexit y la elección de Estados Unidos.

En medio de este tipo de fallas percibidas por la población, la confianza pública en los expertos está en una encrucijada. Ahora que las noticias están cada vez más dirigidas a intereses y preferencias individuales, y que la gente cada vez más elige en quién confiar y a quién seguir, los canales tradicionales para compartir experiencia están siendo alterados. ¿Quién necesita expertos cuando se tiene a Facebook, Google, Mumsnet y Twitter?