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La vaca quien…

MELBOURNE – El mes pasado, un cabestro se escapó de un matadero en el barrio de Queens en la ciudad de Nueva York. Un video del animal yendo al trote por una calle congestionada pronto apareció en muchos medios de comunicación. Para aquellos a quienes les importan los animales, la historia tiene un final feliz: el cabestro fue capturado y llevado a un refugio, donde pasará el resto de su vida natural.

Para mí, sin embargo, el aspecto más interesante de la historia fue el lenguaje que los medios utilizaron para referirse al animal. El New York Times publicó un titular que decía: "Una vaca, quien escapó de un matadero de Nueva York, encuentra refugio" (Cow Who Escaped New York Slaughterhouse Finds Sanctuary). Los defensores de los animales han luchado mucho tiempo contra la convención de reservar el "quien" para la gente y utilizar el "que" para los animales. No todos los idiomas hacen esta distinción, pero en inglés, referirse a "la vaca que escapó" parece negar la voluntad del animal. Todos diríamos "el prisionero, quien escapó" (the prisoner who escaped) pero "la roca que rodó por la colina" (the rock that rolled down the hill).

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Sería prematuro concluir que el artículo del New York Times indica un cambio en el uso. Más bien, parece mostrar incertidumbre, ya que la primera línea del artículo se refiere a "Una vaca que fue capturada por la policía".

Le pregunté a Philip Corbett, el editor de estilo del New York Times, si el uso de "una vaca quien" reflejaba un cambio de política. Me dijo que el manual de estilo del Times, al igual que el de Associated Press, sugería utilizar "quien" sólo para un animal con nombre o personificado. El manual ofrece el ejemplo "El perro, que estaba perdido, aulló" y contrata esto con "Adelaide, quien estaba perdida, aulló".

Corbett agregó que los editores pueden haber quedado atrapados entre los dos ejemplos. La vaca, o más bien el cabestro, no tenía nombre en el momento de la huida, pero fue bautizada -Freddie- por Mike Stura, el fundador de su nuevo hogar, Skylands Animal Sanctuary & Rescue.

Entre los medios que difundieron la historia, algunos utilizaron "quien" y otros "que". Una breve búsqueda en Google también muestra un uso variado. Si uno escribe "vaca quien", recibe casi 400.000 resultados, comparado con casi 600.000 para "vaca que". Si uno sustituye "vaca" por "perro", los números se acercan -más de ocho millones para "perro quien" y más de diez millones para "perro que".

Esto podría deberse a que la mayoría de las historias de perros tienen que ver con mascotas, quienes tienen nombre. Sin embargo, si Google sirve de indicio, cuando se habla de chimpancés, quienes rara vez son mascotas, también se hace referencia a "quienes" casi el doble de veces de las que se usa "que". Su semejanza con nosotros, y su innegable individualidad, deben incidir. Cuando se habla de gorilas y orangutanes también "quienes" es más común que "que".

Google Ngram, que registra las frecuencias de palabras o frases en fuentes impresas en diferentes años, ofrece otra perspectiva interesante. Mientras que había más de diez referencias a "vaca que" por cada referencia a "vaca quien" en 1920, en el 2000 el ratio había disminuido a menos de cinco por cada una. Parece que estamos personificando más a las vacas, a pesar del hecho de que muchos tambos familiares, en los que el granjero conoce a cada vaca, han sido reemplazados por granjas industriales corporativas con miles de animales sin nombre.

Tal vez más sorprendente sea el hecho de que el uso de "quien" al parecer se está volviendo más aceptable inclusive para referirse a animales que no son mascotas y tienen menos probabilidades que los grandes simios de ser considerados como individuos. Es difícil hacer una conexión entre el atún en lata y un pez individual, mucho menos pensar en ese pez como una persona. Sin embargo, el escritor Sean Thomason recientemente tuiteó sobre "el atún quien murió para ser metido en una lata que quedó arrumbada en el fondo de mi aparador hasta después del vencimiento y que terminé tirando a la basura".

Muchos movimientos sociales reconocen que el lenguaje importa porque refleja y a la vez refuerza injusticias que deben remediarse. Las feministas han ofrecido pruebas de que el uso supuestamente de género neutro de "hombre" y "él" para incluir a mujeres tiene el efecto de tornar invisibles a las mujeres.

Se han propuesto varios remedios entre los cuales el más exitoso puede ser el uso del plural "ellos" en contextos como "Cada persona debería recoger sus pertenencias". Los términos utilizados para miembros de minorías raciales, y para personas con discapacidades, también han sido cuestionados, a tal punto que puede resultar difícil estar al tanto de los términos preferidos por aquellos que pertenecen a esas categorías.

El uso de "quien" para los animales se inscribe en la misma línea de estas otras reformas lingüísticas. En la mayoría de los sistemas legales hoy, los animales son una propiedad, al igual que las mesas y las sillas. Pueden estar protegidos por legislación de bienestar animal, pero eso no basta para impedir que sean cosas, porque las antigüedades y las zonas de belleza natural también están protegidas. El uso en inglés debería cambiar para dejar en claro que los animales son esencialmente más parecidos a nosotros que a las mesas y las sillas, las pinturas y las montañas.

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El derecho está empezando a mostrar señales de cambio. En 1992, Suiza se convirtió en el primer país en incluir una declaración sobre la protección de la dignidad de los animales en su constitución; Alemania hizo lo propio diez años después. En 2009, la Unión Europea enmendó su tratado fundamental e incluyó una declaración de que como los animales son seres sensibles, la UE y sus estados miembro, al formular políticas para la agricultura, la pesca, la investigación y otras áreas, deben "tener plenamente en cuenta los requerimientos de bienestar de los animales".

En un idioma como el inglés, que implícitamente categoriza a los animales como cosas más que como personas, adoptar el pronombre personal representaría el mismo reconocimiento -y nos recordaría quiénes son realmente los animales.