Poder para el pueblo

CIUDAD DE MÉXICO – Si está usted leyendo este artículo, lo más probable es que tenga electricidad y calefacción en casa y nunca lo considere algo extraordinario, pero más de dos mil millones de personas  –uno de cada tres habitantes de nuestro planeta– carece de acceso a la energía moderna para alumbrar y calentar su vivienda.

Los obstáculos al acceso a la energía no son técnicos. Sabemos construir sistemas eléctricos, diseñar hornillos modernos y atender la demanda energética eficientemente. Lo que falta es un compromiso mundial para que el acceso a la energía figure en los programas políticos y de desarrollo.

La mitad de la población mundial utiliza combustibles sólidos, como, por ejemplo, leña, carbón o estiércol, para cocinar. Según la Organización Mundial de la Salud, 1,6 millones de mujeres y niños mueren todos los años a consecuencia de la inhalación de humo dentro de sus casas: más que por el paludismo. Si añadimos las emisiones contaminantes de esos hornillos, junto con la desforestación resultante de la utilización de leña, tenemos varios problemas mundiales apremiantes que se pueden abordar al instante acabando con el desfase energético.

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