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La guerra contra Occidente

NUEVA YORK – En 1938, Aurel Kolnai, un filósofo húngaro de origen judío que vivía en el exilio, publicó su libro más famoso, La guerra contra Occidente, una investigación de las ideas que apuntalaban el nacionalsocialismo. Kolnai parece haber leído cada tratado ampuloso -la mayoría de ellos escritos por pensadores de poca monta- que ensalzaba las virtudes marciales, sacrificadas y de sangre y tierra de la Tierra de Héroes, y condenaba a las sociedades materialistas, demócrata-liberales y burguesas de las Tierras de los Comerciantes (es decir, Occidente).

La Tierra de Héroes era, por supuesto, la Alemania nazi, y Occidente, corrompido por el dinero judío y el cosmopolitismo pernicioso, estaba representado por Estados Unidos y Gran Bretaña. Había que compartir la misma sangre para pertenecer al heroico pueblo alemán, mientras que la ciudadanía en el mundo anglosajón estaba abierta a los inmigrantes que aceptaran acatar la ley. Esta idea de dos modelos distintos de ciudadanía se remonta, por lo menos, a fines del siglo XIX, cuando el káiser Guillermo II de Alemania veía a Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia con desprecio por ser sociedades mestizas o inclusive, según su propia frase, "judeizadas".

"Occidente" ganó la guerra, al menos en la mitad occidental de Europa; la Unión Soviética ganó en el este. Y, en lugar de ser castigados, los ex enemigos fueron educados - a través de programas culturales y políticos, profusamente subsidiados con dinero estadounidense- para parecerse más a los norteamericanos.

Al mismo tiempo, Estados Unidos, con la ayuda de Gran Bretaña, estableció un nuevo orden internacional después de 1945, basado en el libre comercio, instituciones supranacionales y, por lo menos en teoría, la promoción de la democracia liberal.