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¿Por qué las tasas de interés de Estados Unidos son altas y están en aumento?

CAMBRIDGE – Las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos están aumentando y probablemente sigan en alza. En los últimos 2 meses, el rendimiento de los bonos del Tesoro a diez años ha crecido más del doble, de 1,38% a 2,94%. ¿Por qué sucede esto?

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Alrededor de la mitad del aumento de 1,56 puntos porcentuales se puede atribuir a un incremento en la tasa de interés real, medida según los bonos del Tesoro a diez años indexados por inflación, cuyo rendimiento real esperado ha aumentado de cero en julio de 2016 a 0,82% hoy. La otra mitad del incremento en la tasa de interés refleja el aumento en la tasa de inflación esperada de 1,38% a 2,12%.

Las tasas de interés altas y en alza tienen efectos importantes en la economía, especialmente en los precios de las acciones y de los hogares. Como las tasas de interés extremadamente bajas durante los últimos veinte años hicieron que los precios de las acciones alcanzaran niveles elevados sin precedentes, el cambio a tasas de interés más altas desacelerará y deprimirá los precios de las acciones. El nivel de las tasas de interés reales es particularmente importante para los precios de las acciones, porque la inflación más elevada hace subir las ganancias nominales de manera tal que se compensa el componente de inflación de las tasas de interés más altas.

La tasa de interés que se cobra sobre los préstamos hipotecarios refleja el rendimiento de largo plazo de los bonos del Tesoro -la tasa para las hipotecas a 30 años aumentó un punto porcentual en los últimos 20 meses-. Los precios de las viviendas reflejan las tasas de interés nominales así como las tasas de interés reales. Las tasas de interés nominales más altas limitan la cantidad de compradores calificados al aumentar los pagos por intereses mensuales, no importa el tamaño de la hipoteca.

La política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos tiene un efecto importante en las tasas de interés de largo plazo. Si bien la Fed tradicionalmente controlaba sólo la tasa de los fondos federales de corto plazo, la respuesta de los inversores ante un cambio en esa tasa dependía de su expectativa sobre cuánto tiempo duraría el cambio de la tasa. Si se esperaba que persistiera un incremento en la tasa de corto plazo o que éste fuera un indicador de futuros incrementos en el futuro, la tasa de largo plazo también subiría. Durante el período de alivio monetario que siguió a la crisis financiera de 2008, la Fed recortó la tasa de los fondos federales a apenas 0,15% y declaró que se mantendría baja por mucho tiempo. No sorprende que eso hiciera que la tasa de largo plazo cayera de 3% al comienzo de 2014 a 1,5% a mediados de 2016.

La Fed ahora ha comenzado a aumentar la tasa de corto plazo y ha dicho que seguirá haciéndolo gradualmente en los próximos años, apuntando a una tasa de casi 3% en 2020 y después. Esa duplicación de la tasa de los fondos federales hará subir la tasa de los bonos de largo plazo.

Durante la década pasada, la Fed también intervino en el mercado de largo plazo como parte de su "política monetaria no convencional" destinada a estimular la economía. La Fed compró bonos del Tesoro y títulos respaldados por hipotecas, aumentando su balance de 900.000 millones de dólares en 2008 a unos 4,5 billones de dólares ahora. Estas compras de bonos hicieron subir el precio de los bonos e hicieron que sus rendimientos cayeran. La Fed ahora está en el proceso de achicar su balance, obligando al mercado a comprar más bonos y, así, aumentar las tasas de interés.

Los cambios en la inflación esperada tienen un efecto directo en las tasas de interés de largo plazo. La creciente confianza en la expansión económica y la caída del desempleo ha elevado la expectativa de los inversores de la inflación futura, haciendo subir la tasa de interés nominal de los bonos a diez años. La inflación se ha mantenido muy baja y el índice de precios al consumidor subió solamente 2,1% en los últimos 12 meses. Pero con una tasa de desempleo de apenas el 4,1% y un dólar más débil, la tasa de inflación esperada de los inversores está aumentando. La tasa de inflación esperada en los próximos diez años vinculada a los bonos indexados por inflación aumentó 0,3 puntos porcentuales en los 14 meses posteriores a julio de 2016, pero luego aumentó 0,8 puntos porcentuales en los próximos cinco meses. La evidencia futura de mayor inflación se verá reflejada en tasas de interés de largo plazo más elevadas.

El creciente déficit presupuestario y la deuda nacional en alza también harán subir las tasas de interés de largo plazo. Se proyecta que el déficit presupuestario federal aumentará de aproximadamente 3,5% del PIB en los últimos años a 5% en 2018 y el resto de la década. El ratio deuda-PIB se ha duplicado en los últimos diez años, a 75%, y se calcula que aumentará a casi 100% durante la próxima década. Mi propio pronóstico supone un incremento aún mayor en el nivel de deuda, debido a las continuas alzas en el gasto del gobierno y las extensiones de las recientes reducciones en el impuesto a las ganancias personales.

Como resultado de ello, la venta neta de bonos por parte del gobierno aumentará de unos 700.000 millones de dólares al año en 2017 a más d 1 billón de dólares en 2019 y a alrededor de 1,5 billones de dólares en 2027. El incremento acumulativo de la deuda durante la década será, por lo tanto, de unos 10 billones de dólares. Hacer que el mercado absorba estos bonos exigirá tasas de interés reales más altas.

Todo esto podría hacer que los nuevos ahorristas se sintieran más felices, ya que los retornos sobre los ahorros -que han sido objeto de una seria represión financiera durante gran parte de la última década- comienzan a aumentar. Pero las tasas de interés más altas podrían dejar a los propietarios de viviendas y a los accionistas más vulnerables a sufrir pérdidas.

http://prosyn.org/qwJ1tyZ/es;

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