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De la Primavera de Praga a la Revolución  de Terciopelo

VARSOVIA - ¿Qué fue la Primavera de Praga, o los acontecimientos de 1968 en términos más generales? Parece ser que su significado se ha vuelto más, no menos, debatible con el paso del tiempo.

Mi generación se formó con las protestas y enfrentamientos con la policía, por las esperanzas generadas no sólo por la Primavera de Praga, sino también por el movimiento estudiantil polaco de marzo, los sucesos del Mayo de París y los primeros signos de la democracia rusa, reflejados en los primeros libros de Sajarov y Solyenitsin. Para quienes fuimos encarcelados en Polonia, la Primavera de Praga fue una luz de esperanza. Incluso los periódicos comunistas de Polonia, leídos tras los barrotes, de alguna manera transmitían noticias de los grandes cambios que ocurrían en nuestro vecino del sur.

Así es que recordé el golpe que supuso para mí la invasión soviética a Checoslovaquia en agosto, y el trauma que generó por largo tiempo. Al conmemorar el décimo aniversario de tales sucesos, Václav Havel, Jacek Huron y yo, junto con otros disidentes, nos reunimos en la frontera entre Checoslovaquia y Polonia. Hay una fotografía de esa ocasión: presidentes, ministros y parlamentarios futuros que en esos momentos eran perseguidos por la policía como si se tratase de criminales comunes.

Estos encuentros fueron una extensión del clima de la Primavera de Praga. Todos sentíamos que estábamos creando algo nuevo, algo que un día podía llegar a ser un componente importante de la democracia en nuestros países.