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¿De la democracia cristiana a la democracia musulmana?

BUDAPEST  -- Esta semana, el Partido Justicia y Desarrollo (PJD), que gobierna en Turquía, se libró por poco de ser prohibido por el Tribunal Constitucional del país. Los fiscales del Estado alegaron que el partido estaba intentando “islamizar” el país y en última instancia introducir una teocracia. No sólo los partidarios del PJD celebraron la decisión, sino que, además, quienes en Occidente lo consideran un prototipo de partido “democrático musulmán” suspiraron aliviados.

El modelo más claro de partido moderadamente religioso comprometido con las normas del juego democrático es el de los partidos democristianos de la Europa occidental y, en menor medida, de América Latina. Sin embargo, los oponentes de la idea de una “democracia musulmana” sostienen que los católicos europeos se orientaron hacia la democracia sólo por orden del Vaticano y que, como los musulmanes no tienen nada parecido a la jerarquía de la Iglesia, el de la democracia cristiana no es un ejemplo pertinente.

Pero la Historia muestra que los emprendedores políticos y los intelectuales católicos liberalizadores fueron decisivos para la creación de la democracia  cristiana, lo que indica que, dadas las circunstancias adecuadas, los reformadores musulmanes podrían crear igualmente una democracia musulmana.

Los partidos democristianos surgieron por primera vez en Bélgica y Alemania hacia el final del siglo XIX como grupos de intereses con estrechas miras. Al principio, el Vaticano los miró con recelo, pues veía en los partidos que participaban en elecciones y negociaciones parlamentarias señales de “modernismo”.