Lucha contra la obesidad

ATLANTA- Estamos supuestamente en medio de una epidemia de obesidad. Todo el mundo está engordando. Los niños están más gordos que sus padres. Las enfermedades provocadas por la gordura están actualmente de manifiesto: diabetes de tipo 2, mayores índices de enfermedades cardiovasculares y del corazón, y en particular, más cánceres, como el cáncer de mama. Esta epidemia de “globesidad” se presenta tanto en países pobres como en países ricos.

Pero, ¿realmente es tan poco saludable la gordura de las personas? Ciertamente hay personas mórbidamente obesas, cuyo peso pone su vida en riesgo. Consideremos al carcelero británico Daniel Lambert (1770-1809), quien medía 1.55 m. y pesaba 335 kilos, y sin embargo no bebía ni comía “más de un platillo en cada comida.” Cuando murió, Lambert fue recordado como un hombre de gran “moderación.” En otras palabras, se le consideraba como alguien sano y feliz.

El problema actual es que parece que satanizamos la “gordura”, incluso entre las personas que se consideran “llenitas” y no “obesas.” En efecto, hemos bajado la escala de lo que se considera "voluminoso" para incluir a las personas que hace una generación eran “normales”. Además, hemos considerado la gordura como el riesgo principal de salud pública de nuestro mundo y que las personas gordas son la causa de una serie de problemas sociales, desde ser una carga para los sistemas de salud pública hasta poner en riesgo a sus propias familias.

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