Sustancias prohibidas, deporte y ética

Cuando los juegos olímpicos regresen a Grecia en verano, los resultados en los laboratorios tal vez reciban la misma atención que los eventos en el estadio. La historia de las sustancias prohibidas y su control en las olimpiadas es desalentadora -un fárrago de reglas basadas en información incorrecta, trampas abiertamente apoyadas por los gobiernos e intentos erráticos y poco entusiastas para aplicar las normas.

Recientemente, un nuevo modelo ha reavivado las esperanzas de que haya una vigilancia efectiva de las sustancias prohibidas al quitar el control directo que tenían el Comité Olímpico Internacional y los comités nacionales sobre el análisis y la aplicación de normas y dárselo a la Agencia Mundial Antidoping y otras organizaciones similares a nivel nacional. Por ejemplo, la Agencia Antidoping de los EU desempeñó un papel central en el descubrimiento de un nuevo esteroide sintético conocido como THG, ligado a una empresa de California que se especializa en productos para atletas olímpicos y profesionales.

Pero las esperanzas renovadas podrían frustrarse a menos de que respondamos efectivamente al reto ético. No habrá prohibiciones suficientes si no explicamos con claridad qué es exactamente lo que está mal al utilizar drogas que mejoran el rendimiento en deportes.

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