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Las vidas que salvaste

PRINCETON – Hace diez años, escribí un libro titulado The Life You Can Save: Acting Now to End World Poverty (con traducción al español: Salvar una vida: cómo terminar con la pobreza). Este mes se publicó una edición décimo aniversario totalmente revisada, disponible en forma gratuita como libro electrónico o audiolibro (en inglés). El audiolibro lo leen, en sus diversos capítulos, figuras destacadas como Paul Simon, Kristen Bell, Stephen Fry, Natalia Vodianova, Shabana Azmi y Nicholas D’Agosto. La revisión del libro fue una ocasión para reflexionar sobre el impacto que tuvo, y al recopilar datos para su actualización pude prestar atención a los cambios que hubo en los últimos diez años.

El libro sostiene que para personas de clase media residentes en países ricos, cumplir las normas éticas tradicionales que prohíben mentir, robar, lesionar o matar a un semejante no es suficiente. En el mundo interconectado moderno, una vida ética exige ayudar a quienes sufren padecimientos por los que no tienen culpa alguna y que podemos prevenir o aliviar fácilmente.

El libro influyó cambios en las vidas de muchas personas. Una de ellas es Cari Tuna, quien con su marido, Dustin Moskovitz, cofundador de Facebook y Asana, creó una fundación a la que le donaron miles de millones de dólares con el propósito de hacer con ese dinero el máximo bien posible. Y así proveyeron a GiveWell fondos con los que esta organización pudo sumar más investigadores a la tarea de evaluar rigurosamente entidades benéficas para hallar las que son más eficientes salvando o mejorando vidas.

Charlie Bresler estaba en la cima de su carrera en comercio minorista cuando encontró una copia del libro. La lectura le despertó una profunda insatisfacción con un trabajo que, más allá de la gratificación financiera, no se condecía realmente con sus valores fundamentales. Para entonces, el libro había engendrado una organización también llamada The Life You Can Save; pero esta carecía de personal a tiempo completo y no estaba siendo muy eficaz.

Charlie se comunicó conmigo para hacerme una propuesta: quería encargarse de la tarea de transformar la organización para que pudiera difundir mejor las ideas del libro. La propuesta era demasiado buena para rechazarla, ya que no quería cobrar por su tiempo (de hecho, él y su esposa Diana han sido grandes donantes a The Life You Can Save). Ahora la organización se ha convertido en un medio eficaz para canalizar millones de dólares en ayudas de numerosos donantes hacia las organizaciones benéficas más eficientes.

¿Qué ocurrió con la pobreza extrema en el decenio que pasó desde la primera edición del libro? Para responder esta pregunta, consideremos en primer lugar qué es la pobreza extrema. Según la definición del Banco Mundial, la pobreza extrema es la falta de ingresos suficientes para satisfacer las necesidades básicas propias y de las personas a cargo. La edición 2009 del libro menciona que en aquel momento había 1400 millones de personas debajo de esa línea. La buena noticia es que a pesar del aumento sostenido de la población mundial, la cifra se redujo casi a la mitad, hasta 736 millones.

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Esa alentadora reducción de la pobreza extrema va de la mano con otra cifra tal vez más significativa. Todos los años, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) publica una estimación de la cantidad de niños que mueren antes de cumplir cinco años. La mayoría de esas muertes se relacionan con la pobreza extrema y sus consecuencias, entre ellas malnutrición, falta de agua potable y saneamiento, enfermedades como la malaria y la ausencia de un mínimo de atención médica. Cuando salió la primera edición del libro, la estimación más reciente de la mortalidad infantil era 9,7 millones. Ahora se redujo a 5,4 millones.

Para poner en perspectiva ese avance extraordinario, imaginemos un Airbus A380 con un niño en cada asiento; el avión está a punto de caer a tierra y todos morirán. Pero de algún modo, con extraordinaria pericia, el piloto consigue aterrizar el avión sin daño alguno. Una noticia semejante aparecería en todos los medios y el piloto sería aclamado como un héroe.

Ahora imaginemos 21 aviones A380, todos llenos de niños; todas las tripulaciones acaban de avisar a torre de control que corren riesgo de caer a tierra. En todo el mundo nos enteramos de que pueden morir más de 10 000 niños. ¿Quién no estaría pegado a las noticias, esperando que al menos algunos de los niños se salven? ¡Qué alivio sentiríamos si de algún modo se salvaran todos!

Pues bien, esa es aproximadamente la cantidad de niños (11 780, para ser exactos) que han sido y siguen siendo salvados cada día por la reducción de la mortalidad infantil de los últimos diez años.

Un avance que no es resultado exclusivamente de la ayuda al extranjero: una buena parte también se debe al crecimiento económico, especialmente en China y el sur de Asia. Pero la ayuda al extranjero, bien diseñada, bien implementada y, sobre todo, sujeta a verificación independiente en el terreno, tiene un papel importante. Por un costo extraordinariamente bajo, puede salvar vidas, prevenir o curar la ceguera, mejorar la nutrición, educar a los niños y permitir la creación de pequeñas empresas.

Para saber cómo puedes hacer tu parte en ayudar a las personas que viven en la pobreza extrema, bájate una copia gratuita de The Life You Can Save en https://www.thelifeyoucansave.org/the-book/.

Traducción: Esteban Flamini

https://prosyn.org/TNBx0KJes;