Bright signs in the main shopping street of the city centre in Shanghai Vincent Isore/IP3/Getty Images

Las acciones comerciales inteligentes de China

SHANGHÁI – Los planes anunciados por el presidente norteamericano, Donald Trump, de aplicar a China aranceles comerciales representan un alejamiento importante de la estrategia de sus antecesores. China hoy es vista principalmente como un adversario económico, más que como un socio económico. Puede tratarse de una diferencia de grado más que de una diferencia de tipo: las políticas de Trump son la culminación de una década de frustración comercial estadounidense.

Las causas de la frustración estadounidense son bien conocidas. Desde que se sumó a la Organización Mundial de Comercio en 2001, China ha sido acusada de no cumplir con sus obligaciones de brindar acceso a los mercados, y hasta de haber retrocedido en algunas áreas. Es más, se cree que China ha utilizado durante mucho tiempo la intervención estatal, inclusive las políticas industriales, para limitar los negocios y la inversión de Estados Unidos en el mercado doméstico, permitiendo al mismo tiempo que las empresas chinas obtuvieran un rápido progreso tecnológico.

Sin embargo, lo más fundamental es que a Estados Unidos le preocupa que el rápido desarrollo económico de China hoy plantee un verdadero desafío para la influencia global de Estados Unidos. Esta idea ha alimentado una percepción de que hace falta "contener" a China. En la visión de Trump, parte de la solución es el proteccionismo comercial.

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