angela merkel TOBIAS SCHWARZ/AFP/Getty Images

La política es más difícil que la física

MADRID – A propósito de la muerte de Albert Einstein en 1955, el New York Times publicó una carta al director que recoge una maravillosa anécdota. La carta cuenta que, en una conferencia celebrada en Princeton poco después de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, un participante abordó a Einstein con la siguiente pregunta: «¿por qué, si la mente del hombre ha llegado tan lejos como para descubrir la estructura del átomo, hemos sido incapaces de concebir los medios políticos para evitar que el átomo nos destruya?» La respuesta de Einstein se convirtió en una de sus citas célebres: «es simple, amigo mío. Es porque la política es más difícil que la física».

Cuando la canciller alemana Angela Merkel —que se formó como física en Alemania del Este— abandonó su carrera científica para adentrarse en el mundo de la política, pudo comprobar de primera mano que Einstein estaba, una vez más, en lo cierto. Creo humildemente que yo también puedo dar fe de ello, dado que mi propia vida ha evolucionado de forma parecida. Tal y como me había sucedido a mí, Merkel se alejó de la física y se dejó atraer por el servicio a lo público tras la caída de la dictadura en la que vivía, viéndose envuelta finalmente en la vorágine de la política europea.

En el ejercicio de sus distintos cargos públicos, y más concretamente durante sus 13 años como canciller, Merkel ha hecho gala de un estilo metódico y reflexivo que casa bien con su anterior trayectoria científica. Sin embargo, el sino de los tiempos parece discurrir por distintos derroteros, y la creciente agitación política en Alemania ha hecho mella en la canciller.

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