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La llamada de atención de Europa

BRUSELAS – Los nubarrones oscuros de euroescepticismo populista que se están formando en la Unión Europea tienen un costado positivo. En Bruselas y en varias capitales de Europa, los líderes saben que la UE debe responder al creciente descontento y que -por fin- esto puede traducirse en un rédito político.

El catalizador ha sido el debate muchas veces absurdo sobre el "Brexit" del Reino Unido. Los argumentos de quienes hacen campaña a favor de una salida frecuentemente son imprecisos, cuando no mentiras rotundas; pero el debate furioso en Gran Bretaña sobre si permanecer o no en Europa ha dejado al descubierto las flaquezas arraigadas de la UE -y ha obligado a los líderes europeos a no ignorarlas más.

El ascenso de los partidos populistas de Europa ejerce una presión similar en todo el continente. Sin embargo, aunque temidos, tienen una escasa credibilidad política. Quienes están a favor del Brexit en el Reino Unido, por el contrario, incluyen a ministros de gobierno que cuentan con la toma de decisiones supuestamente antidemocrática de la UE entre sus principales falencias.

En verdad, los principales fracasos de la UE tienen poco que ver con la democracia. No se le puede echar la culpa de cómo toma las decisiones la UE al caos de la crisis de refugiados y de inmigrantes, a la respuesta inadecuada de Europa a la Primavera Árabe de 2011, a la crisis de Ucrania tres años más tarde y a la firmeza de Rusia. Pero estos hechos sí subrayan su incapacidad para reaccionar de manera rápida y decisiva. Peor aún, destacan su impericia a la hora de evitar problemas acordando sobre estrategias económicas y de seguridad claras.