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En Turquía, ¿el último acto?

CAMBRIDGE: Turquía se ha estado escapando de los problemas desde hace mucho. De hecho, como escapista supera incluso a Brasil. No obstante, la cuenta por esta osada actuación sigue aumentando: deuda alta y creciente, déficits altos y crecientes, inflación muy elevada. Todos son síntomas de la corrupta política turca.

Las políticas tramposas generalmente implican cuatro cosas: primero, ocultar e impedir la transparencia en el gobierno como la plaga que es para los políticos marrulleros. Segundo, retrasar todos los ajustes que no sean inevitables porque las reformas, la reestructuración y la limpieza de los desórdenes financieros nunca atraen nuevos compinches. Tercero, seguir gastando y pagando a cualquiera que ponga en riesgo el proceso. Por último, no adoptar una visión demasiado dogmática sobre la corrupción o el saqueo de las arcas públicas; son parte del sistema. Recuérdese que la corrupción mantiene las cosas estables.

En el 2000, un programa del FMI tenía la intención de ofrecer a Turquía un marco que le permitiera salir de sus problemas. Pero como suele suceder con los programas basados en el tipo de cambio, las tasas de interés bajaron y las importaciones se abarataron, lo que creó un boom que minó la viabilidad de la estrategia de desinflación. Después de todo, ¿qué político se opone a un boom?

El primer acto empezó en diciembre pasado, con una crisis que reventó el sistema acogedoramente corrupto de Turquía. A toda prisa, el FMI llegó con 10 mil millones de dólares para resolver el problema. Pronto la normalidad parecía haber regresado. Pero no fue así, ya que las tasas de interés se mantuvieron altas y los acreedores seguían alarmados. Lo precario de la situación exigía reducciones rápidas en las tasas de interés, impulsadas por una pronta recuperación de la confianza. Sin embargo, en febrero lo opuesto sucedió: el apoyo político al programa del FMI se resquebrajó cuando el Presidente y el Primer Ministro se enfrentaron a gritos. El segundo acto inició con un renovado ataque especulativo y una fuerte caída de la moneda.