20

El nuevo desorden mundial de Trump

LONDRES – Vaya con el fin de la historia. Veintisiete años después del día en que la caída del Muro de Berlín marcara el colapso del comunismo en Europa, la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos pone en peligro el orden liberal internacional creado por predecesores más sensatos y de mentalidad más abierta que él.

La agenda “antiglobalista” de Trump, con “América primero”, amenaza con guerras comerciales proteccionistas, un “choque de civilizaciones” mundial, el fin de la paz en Europa y Asia del Este, y más violencia en Oriente Próximo. Sus opiniones nativistas y autoritarias también socavan los valores comunes, la fe en la democracia liberal y el supuesto de la hegemonía estadounidense benigna de la que depende el sistema internacional de normas. Ya en un declive relativo, Estados Unidos parece ahora destinado a un airado repliegue del mundo.

Los optimistas albergan la esperanza de que Trump no haya ido en serio con sus promesas de campaña y se rodee de asesores internacionales experimentados, y que sus instintos más salvajes queden atemperados por los contrapesos del sistema político estadounidense. Esperemos que así sea, pero no hay ningún rasgo de su temperamento que así lo sugiera. Y dado que los republicanos conservan el control del Senado y la Cámara de Representantes, Trump tendrá más libertad de acción que la mayoría de los presidentes. Esto es especialmente cierto en cuanto a políticas de comercio y asuntos exteriores, en que los presidentes de EE.UU. disfrutan de una discreción mucho mayor y cuyos daños pueden ser inmensos y duraderos.

Comencemos por el comercio. La globalización ya había bajado su marcha en los últimos años. Como mínimo, su victoria acaba con las vagas esperanzas de llevar a término los dos grandes acuerdos de comercio que la administración de Obama había estado negociando: el Acuerdo Transpacífico (TPP) que se había llegado a término pero estaba pendiente de ratificación con 11 países del Pacífico, y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión  (TTIP) con la Unión Europea, que se encontraba en un momento de estancamiento.