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Las elecciones estadounidenses y el mundo

EL CAIRO – Evidentemente, el candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos no es la primera opción de los líderes del GOP (siglas de “Grand Old Party”). Incluso ahora, tan próximos a las elecciones del 8 de noviembre, son varios los republicanos destacados que se niegan a darle su apoyo, y está de más decir que los demócratas lo aborrecen. Ganó la nominación de su partido porque era con mucho la opción más popular entre los votantes de las primarias republicanas.

Por otra parte, la demócrata Hillary Clinton es claramente una candidata del establishment. Aun así, para lograr la nominación de su partido tuvo que hacer frente al fuerte desafío del Senador Bernie Sanders, socialista autodeclarado de inclinaciones políticas mucho más a la izquierda de ella, y cuyo mensaje resonó especialmente entre los votantes más jóvenes de las primarias.

Los fenómenos de Trump y Sanders sugieren que los votantes estadounidenses no se sienten cómodos con las opciones políticas tradicionales. Según las últimas encuestas, una diferencia de un 5% separa a Trump y Clinton, y ambos tienen índices de rechazo históricamente altos. Independientemente de quién resulte vencedor, lo más probable es que los estadounidenses elijan a su nuevo presidente no porque lo prefieran, sino porque rechazan su alternativa.

Hasta ahora, los dos candidatos parecen centrarse menos en sus diferentes políticas que en los defectos de carácter de su oponente: la campaña de Clinton describe a Trump como una persona carente del temperamento, los conocimientos y la experiencia como ocupar el cargo, mientras que la campaña de Trump retrata a Clinton como una oportunista política corrupta.