Por qué es necesaria la OTAN

BRUSELAS – Hace muchos años, llevé a mis hijos a visitar los lugares donde se produjo el desembarco en Normandía en el Día D. Quería que entendieran los sacrificios que otras personas habían hecho para que Europa y América del Norte pudieran disfrutar de los beneficios de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Vimos esas playas cuyos nombres resuenan a través de la historia: Omaha, Utah, Juno. Playas que todavía son un monumento a la idea de que no hay amenaza, por grande que sea, que no podamos vencer juntos.

Bien sabemos la clase de futuro que se hubiera abatido no sólo sobre Europa, sino sobre todo el mundo, si América del Norte no hubiera ayudado a Europa en su hora de necesidad. Y también sabemos que esos desembarcos han creado entre nuestros continentes un vínculo sin parangón.

Ese vínculo todavía es vital para la preservación de nuestros valores y nuestra seguridad. Pero terminada la Guerra Fría, muchos dieron por sentado que la institución que lo encarna (la Organización del Tratado del Atlántico Norte) acabaría por desaparecer. Eso no ocurrió, porque nuestro vínculo no se basa simplemente en que enfrentemos amenazas comunes, sino en que tenemos ideales compartidos. Tan imposible sería que desaparezca ese vínculo, como que nuestras ansias de libertad se desvanezcan. La OTAN no necesitaba razones externas para existir; pero la historia no tardaría en dárselas.

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