Paul Lachine

El imperativo manufacturero

CAMBRIDGE - Puede que vivamos en una era post-industrial, en el que las tecnologías de la información, la biotecnología y servicios de alto valor se han convertido en motores del crecimiento económico, pero los países ignoran la solidez de su sector manufacturero por su cuenta y riesgo.

Los servicios de alta tecnología requieren conocimientos especializados y crean pocos puestos de trabajo, por lo que su contribución al empleo total es necesariamente limitada. El sector manufacturero, por otro lado, puede absorber gran cantidad de trabajadores con una especialización moderada, dándoles puestos de trabajo estables y buenos beneficios. Por tanto, para la mayoría de los países sigue siendo una importante fuente de empleos bien remunerados.

De hecho, el sector manufacturero es también donde las clases medias del mundo, toman forma y se desarrollan. Sin una base manufacturera vibrante, las sociedades tienden a dividirse entre ricos y pobres: quienes tienen acceso a puestos de trabajo estables y bien remunerados, y aquellos cuyos empleos son menos seguros y viven existencias más precarias. En última instancia, la manufactura puede ser fundamental para el vigor de la democracia de una nación.

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